(♪) La noche no me calma, de día creo enloquecer, porque te necesito ahora mismo, y tu estas tan lejos de mi otra vez (♪)
Se hicieron las 4 de la mañana y yo seguía sin dormir. No podía darme el lujo de cerrar los ojos y dejar de pensar por un minuto en lo que había pasado. Mientras ellos estuviesen abiertos el momento seguía intacto. Virgen. Me tapé las manos con las mangas de la camisa y me senté contra las almohadas, en el medio de la oscuridad me la imagine a ella en frente mío como reviviendo en falso. Le dí un beso al aire.
Las mejores cosas siempre pasan cuando menos lo esperamos, así como las mejores salidas son las improvisadas y los mejores recuerdos son los que nunca imaginamos poder vivir. La luz timidamente empieza a transpasar las cavidades de la persiana. Son las 5. Se hace de día y yo sin vos. Para mi sorpresa suena el celular. En el medio de la oscuridad y la confusión, pienso que es un mensaje de la compañía de Movistar, que siempre me recuerda TODAS LAS POSIBILIDADES que tengo de ganarme un 0km por quinientos pesos. A los diez minutos el pequeño aparato negro sonó nuevamente. Esta vez no perdía nada con ver qué era, total asi por lo menos dejaba de hacer ese piiip insoportable que hacen los teléfonos cuando no levantas el llamado. Era ella.
- No pude dormir en toda la noche pensando lo que pasó. Quise hablarte pero no quería despertarte vos que SI vas a un colegio de verdad. No sé que decir pero quería charlarte igual, te extraño mucho.
*Se escucha sonido de mi corazón siendo pateado por veinte jugadores de Rugby*
- Yo sigo sin poder cerrar los ojos. Te extraño mucho, y quiero estar con vos.
- ¿Nunca voy a poder sacarte un amor, no?
- Te recuerdo que nos besamos. En este momento lo que menos pienso menos en llamarte ''amor'' y más en como teletransportarte acá.
- Jajaja ¿te gustó?
Encima pregunta.
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Me preparé para ir al colegio y empecé a cambiarme. Me miré los brazos, me miré las piernas, me miré el estómago, me miré en el espejo mientras me tocaba la cara. Todos los rincones que ella había tocado. No podía esperar a terminar el periodo escolar para pasar el tiempo al lado suyo. Tocó el timbre. Salí corriendo por las escaleras y todos me miraban con caras más raras de lo habitual. Insensatos. Yo estaba feliz y punto. Si quiero correr por la escalera para tirarme encima de mi amor olvidate que vos estabas en el camino, si tengo que empujarte y que te mueras, te morís. Llegué a la puerta y caminé para casa, luego de 5 cuadras, la ví. Estaba esperándome en la esquina de la calle que yo siempre transito para volver. Caminamos juntas un par de cuadras más, nuestras manos se chocaron varias veces, hasta que tomó la iniciativa y entrelazó su mano con la mía. Sentí una corriente eléctrica por todo mi cuerpo e indudablemente sonreí. La paré en el medio de la vereda y le dí un beso. Ella no se lo esperaba y quedó boquiabierta un par de minutos, yo me reía y se la cerré. Ahora yo la hice sonreír. Era tan lindo verla sonreír. Tenía esa sonrisa que solo encontras en un cuento, por que no existe ya casi algo así. Era sincera y linda, no perfecta, si no, linda. La miré con ojos de amor y ví lo mismo en los suyos, y eso bastaba para que un regimiento de patricios se plantara en frente mío para tratar de separarme de ella y yo los bajase a todos siendo una. Me sentía impotente y segura.
Me acompañó hasta casa. Comimos. En ese entonces yo era una alumna aplicada y si me mandaban tarea, la hacía, o por lo menos lo intentaba. Ella se sentó a hacerla conmigo y nos reímos tanto que no pudimos hacer ni 2 párrafos. Al carajo la tarea. Quiero un beso. Dejé de escribir, tiré todo al piso (perfecta interpretación de Hollywood déjenme decirles) y le dí uno. Unos cuantos en realidad. Me gustaba la idea de ya no estar tan sola cuando la tía preguntaba ''yyyyy hay algún noviecito por ahí...'' y responder bajando la cabeza y sonrojandome un poco. Eso las deja contentas a todas. Ni tenés que aclarar que el noviecito tiene tetas. Solo bajás la cabeza, sonreís y ya todos piensan que estas viviendo un romance a lo Romeo y Julieta.
Nos acostamos en mi cama, yo verticalmente y ella acostada sobre mí. Me hacía formitas en el pecho y de fondo sonaba un compilado que habíamos hecho las dos para cuando estábamos juntas, no necesitabamos hablar. No eramos de esas ''parejas'' que necesitaban hablar constantemente de todo. Solamente nos acostábamos en silencio a escuchar música y sorprendentemente ese silencio no era para nada incómodo. Era un silencio lindo, de esos que salen solos cuando te sentís cómoda y no tenes que llenar el espacio con palabras vacías solo para romper un hielo imaginario. Cuando quisimos darnos cuenta el disco había terminado y nosotras seguimos en nuestro mundo aparte. Sonreímos.
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Al día siguiente convencí a mis carceleros de ir a dormir a la casa de una amiga del colegio. Me hice la mochila y planee todo a la perfección. Giova iba a estar sola en la casa con la hermana ya que los papas tenían un viaje al interior. Por supuesto la hermana desaparece sin dejar rastro y mi querida Julieta queda sola. Momento de actuar. Solicité con capa espada y escudo que papa me llevase a la casa de mi amiga. Papa es una de esas personas que le importa tres carajos todo. Me lleva, me saluda bien y se va. No se baja a saludar, no nada, es uno de los razgos de papa que adoro. Se fué y toqué timbre. Me abrió la puerta, estaba hermosa. Tenía puesta una camisa leñadora negra, azul y medio blanca, jeans negros, un cinturón blanco y Converse. Ella me miró y pasó un rato hasta que reaccionó (me había puesto una remera con escote para la ocasión) (no me juzguen). Me reí hasta que le dije si me iba a invitar a pasar o si se me iba a quedar mirándome mucho tiempo más hasta que me secuestrasen. Se sonrojó y me dejó pasar.
En toda la noche no dejó de mirarme. Ni yo a ella. Cocinamos (la comida salió ligeramente HORRENDA.Terminamos pidiendo pizza pagando con la plata que encontramos en el bolsillo de todos sus pantalones y camperas) miramos películas, no hicimos nada del otro mundo. Convivimos en realidad, y fué exactamente como imaginaba que la vida sería con ella. Así de linda. No quería irme nunca. Estuvimos con esos actos insignificantes hasta que llegó el momento de acostarnos. Fuimos a la cama, ella puso de costumbre el cd de Boom Boom Kid con las canciones que compilamos para escuchar estando juntas. Por alguna extraña razón, no me molestaba hacer ese tipo de cosas (les cuento, a mi molesta soberanamente y por sobre todas las cosas dedicar canciones, por que después cortás y tenes que eliminar MEDIA DISCOGRAFÍA de tu vida. No esta bueno) pero con ella era distinto. Las canciones tenían otro significado, otro ''algo'', aunque nos separáramos y peleáramos (que lo hacíamos seguido pero omito esa parte de la historia por que acá tiene que ser mágico) no se arruinaban las canciones por que quedaban guardadas con un recuerdo hermoso. Volviendo al espacio momento lugar contexto; nos acostamos. Yo sobre su estómago y sus manos enterradas en mi pelo.
(♪) Du Du todos mis miedos desaparecen du du todos mis miedos desaparecen cuando estas a mi lado, cuando estoy en tus brazos du du (♪)
Con esa canción de fondo nos tapamos y dormirmos. Y al día siguiente,
la noticia.
(♪) Du Du todos mis miedos desaparecen du du todos mis miedos desaparecen cuando estas a mi lado, cuando estoy en tus brazos du du (♪)
Con esa canción de fondo nos tapamos y dormirmos. Y al día siguiente,
la noticia.
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