domingo, 16 de marzo de 2014

Perfect enemy (La desorientación sexual, última parte)

A la mañana siguiente desperté entre sus brazos. Hacía frío, mucho en realidad, por lo tanto le pedí el suéter para llevármelo a casa. De alguna u otra forma quería quedarme con algo de ella para tener la patética excusa de poseer un objeto que tenga que pasar a buscar. Una razón más para verla otra vez. Desayunamos. Ella no estaba disimulando su cara de enamoramiento, el amor es lindo así. Simple y tierno. Recogí mis cosas y despidiéndola con un beso me fuí del lugar, el cual nunca debí haber abandonado. 

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(♪)

- ¿Hola amor?
- El único en tu vida al habla. Dime que pasó.
- Hoy quería pasar el día con vos ¿salimos?
- Dale


Fuimos a la estación de tren, no nos quedamos mucho tiempo en el lugar, de hecho me llevo a recorrer todos los lugares que habíamos frecuentado en nuestras pequeñas aventuras, y terminamos en una especie plaza, en frente al cine York, muy linda. Ella se comportaba raro pero no quería arruinar el momento, llegó el tiempo de sentarnos un rato por que habíamos estado caminando toda la tarde. La ví triste. Le dije que me esperara un segundo, ella asintió confundida con la cabeza. Caminé 4 cuadras hasta un kiosko que encontré y compré un bon o bon. Volví casi corriendo hacía el lugar donde estaba sentada y se lo dí. Sonrió. Punto para mí. A continuación le pregunté que era lo que pasaba, por que estaba tan distante, más que distante podía decirse triste. Me contó un poco la  historia. Su abuela estaba muy enferma y la familia decidió volver a su hogar originario por una semana, en Santa Fe (dí, ella vivía en Rosario antes de mudarse a Bs As). Al principio me preocupó un poco, luego me calmé y la tranquilicé, diciéndole que íbamos a hablar todas las noches, que no se preocupase, y que por sobre todas las cosas no me extrañe. Las cosas iban a estar bien e irónicamente la frase esta vez la utilice yo. Me abrazó fuerte y se quedó un ratito en mis brazos, le daba seguridad que yo la abrazara. Siempre me lo decía, y cada que lo hacía yo sentía el mismo cosquilleo en el estómago como la primera vez. 
Después de hablar se sintió mejor, ya no tenía tanto miedo. Le sostuve la mano con una sonrisa y me recosté en sus piernas a mirar el cielo. Estaba nublado, el frío te ponía la nariz colorada y los labios se agrietaban. Los árboles con apenas un follaje fino que los vistiese se movían al unisono con el viento. Creo que ese es uno de los momentos que nunca voy a olvidar. Ella hablaba de algo pero yo no le prestaba atención a lo que decía, en sí prestaba atención al timbre de su voz. Les parecerá estúpido pero es completamente importante que alguien me hable con dulzura, si no, no hay manera que se gane algo de mi amor. Su sonido era dulce, siempre me trataba con amor. No ese amor empalagoso, ese lindo. Ese que te gusta recibir tanto como escuchar. El que lo experimentó sabe como se siente, y el que no, va a darse cuenta rápido. Pronto me dí cuenta que estaba dejando mi vida en sus manos, cuando aterricé en tierra y dejé de pensar tanto, ella entendió por mirada perdida que no la estaba escuchando y pronunció un ''mirá querida si vas a seguir mirando los árboles con esa cara de hippie roñosa y yo acá hablando sin que me escuches no me hagas hablar no ves que mi voz es valiosa'' a lo que respondí con un ''callate un poquito'' seguido de agarrarle la cara y darle un beso. Así estuvimos un rato largo hasta que nos alcanzó el toque de queda y cada una debía volver a sus respectivos hogares. 


La semana que ella no estuvo conmigo se me hizo inevitablemente larga y confusa. Larga por extrañarla, y confusa por lo siguiente. A medida que iba enamorándome de Giova, me dí cuenta que ella no era la única mujer que me atraía (se entiende que era la única en mi vida pero que no era la única que podía gustarme). Aceptándome a mi misma un poco más fuí buscando otras personas que se sintiesen como yo, de la misma forma con respecto al mismo sexo. En esa época se usaba mucho entrar a algún grupo de Facebook y presentarse como ''Hola soy x tal me gusta esto esto esto y soy lesbiana/gay/bi/hetero'', no era exactamente el índole de lo sano pero de esa forma conocías personas sin el riesgo común de que no te agraden o que se porten con una excesiva confianza frente a vos. Entre persona, grupo, me gusta y intercambio de msn, conocí a Violeta. Una chica que iba a cambiar mi parecer de una forma fuerte. 
El Sábado de la semana que Giova estaba en otra provincia, Violeta me llevó a un ''bar'' gay. Sí, yo tenía 13 años, pero mi apariencia con un poco de maquillaje y como ella me arregló para ir, llegó a camuflarme de alguien de 17. Entramos al lugar. Era la primera vez mía en algo así (cabe aclarar que por supuesto costó muchísimo engañar a mis padres) y no lo niego, estaba un poco asustada, ya que apenas entré, los ojos se fijaron en mí. El sentido de las cosas comenzaba a cambiar. En fin. La descripción del ambiente es innecesaria, creo que todos sabemos que estos lugares están llenos de personajes extraños. Estaba oscuro,  y las partes iluminadas eran de colores. Las bebidas y las pulseras de las personas que rondaban alrededor mío también. Violeta vió mi cara de espanto y me invitó a calmarme, que ella no iba a dejar que me pase algo. 
A la hora de haber entrado en confianza y sacarme la campera de cuero (completo el asunto) una mujer se acercó a hablarme. Muy simpática de hecho, tenía ojos claros, un vestido de flores y una sonrisa muy linda. Ella era muy linda. Me invitó un ''trago'' al cual dije que sí. No sé con que ustedes dejaron atrás su virgnidad alcohólica, algunos empiezan con un sorbo de cerveza, otros con la sidra de navidad, yo la deje CON UN SHOOT DE VODKA. Cabe aclarar que apenas levanté el vaso y metí el liquido transparente en mi boca sentí como el cuerpo se me prendía fuego por dentro. Le pedí un segundo y fuí al baño. Creo que no llego a recordar cuántos litros de agua tomé de la canilla del sanitario, me ardía la garganta. Violeta me fué a buscar. Por supuesto se rió en mi cara tan fuerte que casi le pego una trompada. Cuando terminé de refrescarme, volví en sí a la barra. La mujer seguía esperando por mí. Me vió y se acercó con mi campera en sus manos, cuando quise agarrarla amagó a no dármela, con esto yo la miré de manera extraña, y ella me dijo que ''si quería ver mi campera de nuevo'' tenía que acompañarla a un lugar más tranquilo. Más tarde me dí cuenta que  ''un lugar más tranquilo'' es un ''me gustas y si encuentro la oportunidad te llevo a casa''. La miré a Viole con ojos de por favor estate atenta al rescate. Romina, la chica, me agarró la mano dirigiéndose a una esquina del bar donde habían sillones y se sentó insinuándome a sentarme al lado de ella. Se las voy a hacer corta; me quiso dar un beso. No la deje. Me tocó, y me incomodé. Mi protectora llegó rápidamente y me llevó lejos de ahí. Nos fuimos en remis, el resto del viaje no hablé. Solo miré por la ventana pensando en donde estaría Giova y por qué me sentía mal al haber hecho esto. Violeta me habló un par de veces, a la cuarta se resignó frente a mi helado silencio de ultratumba. Llegué a casa y en silencio abrí la puerta. En mi querido refugio, específicamente en la puerta, habían 1245 cosas colgadas, entre ellas fotos de santos, agua bendita, campanas, cosas de reiki, espirituales.. a veces realmente me replanteaba seriamente el tema de haber sido adoptada. Todas estas cosas complicaban el hecho de entrar por que hacían un ruido infernal, pero con la habilidad de una tortuga ninja hice mi camino hasta el cuarto sin despertar a los guardias. Me acosté en la cama boca arriba y le mandé un mensaje.

- Hola amor ¿estás despierta?
- ....
- Te extraño mucho 
- ....
- PODES DESPERTARTE

15 minutos después sonó el celular.

- Despertarme con mensajes a las tres menos cuarto de la mañana no me parece una buena idea 
- Amor hola
- Estas diciendo amor.. ¿qué cagada te mandaste?

.. me molesta que me conozca tanto.

- Nada pasó, que te extraño. Fuí a un bar con Violeta y te extrañé. Me sentí incómoda sinceramente, quiero estar con vos.
- ¿Por qué incómoda? Jajajaja
- Por que sí, no te rías.
Me río irónicamente, no me gusta que salgas con ella. Menos a un bar gay. De todas formas no sos mi novia por lo tanto no tengo campo para decirte algo al respecto.
- No hice nada, y yo te sí te considero mi novia.

Solté el celular y el corazón se aceleró un poquito. Sonreí con la sonrisa más estúpida que pude poner en 13 años.

(♪)

- ¿Vos también estás sonriendo así como mucho, novia?

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Llego el día de su retorno a casa. Quedamos en vernos en la plaza frente al York, ya que ambas sabíamos ir y nos quedaba a mitad de camino. La ví llegar y corrí hasta ella. Ella hasta mí. Ambas corrimos a abrazarnos con todo el amor que nos entraba en el cuerpo y más aún. Llegaba el momento de soltarla pero no podía. Creo que si no recuerdo mal, se me salió una lágrima. Hablamos el resto de la tarde, nos besamos, pasamos tiempo juntas, como recuperando lo que habíamos perdido. Más tarde esa noche, conversamos hasta las 5 de la mañana. No me pregunten qué por que sinceramente no me acuerdo absolutamente nada, salvo el mensaje de despedida; ''buenas noches mi amor, te amo''.
Al otro día me desperté enferma, vino el médico a casa y me diagnosticó angina, por lo tanto tenía que quedarme en casa unos días. Unos días sola. Enferma = ella viene a cuidarme. Y así fué. Me dieron cuatro días y los primeros dos ella estuvo en la puerta de casa exactamente a a las 8 de la mañana y se iba a las 12 y media del mediodía. Era un sueño, pero al tercer día las cosas cambiaron. De un día para el otro no hubo mensajes durante todo el mismo, no llamado, no visita, no aparición, no existencia. Comencé a preocuparme. Al cuarto día me dieron el alta y ya podía salir, por lo tanto después del colegio fuí hasta la casa de Giova y noté que las ventanas estaban cerradas, acompañadas de las persianas bajas y un aire a soledad. Una extraña sensación se apoderó de mi cuerpo. No sé si eran las náuseas del resto de las anginas o si realmente mi cuerpo presintió que algo andaba mal. Atiné a ver un cartel cerca del árbol que tenía en frente. 

                                                                  ''SE VENDE''







Llamé a su celular unas 12 veces y nadie contestaba. No entendía que pasaba y no podía entender la situación. No quería tampoco entenderla por que eso significaba un corazón completamente hecho un desastre. Me animé a pensar lo mejor, lo más claro, hasta que el teléfono fué atendido. 

- Mi amor perdóname que no te atendí, estaba de viaje y no tengo señal.
- No me digas amor ¿en donde estas? Pase por tu casa y había un cartel de una inmobiliaria 
Es que.. *pausa seguida una respiración profunda* volví a Santa Fe
- ¿Cómo que volviste a Santa Fe? No entiendo.
Volví a vivir acá. A papa le surgió una oferta de trabajo y es temporal, pero, son dos años, o más, depende como le siente el trabajo.

Las lágrimas caían por mis cachetes y me senté en el cordón de la calle. Me sentía mareada, confundida, y sobre todo, profundamente dolida. 

- .... por favor decime algo. Lo que sea. Pero decime algo.
- ¿Qué mierda se supone que te diga? ¿Para que carajo me hiciste pasar por todo esto? Explícame por que no entiendo si fué algo que hice, o algo que dije, para que no me digas que te vas a mudar a otra provincia sin haberme avisado. Sin despedirte. Sin absolutamente nada.
- Por favor perdoname. Era demasiado para mí verte a la cara y decirtelo, entendé que no quería lastimarte e intenté pelearla lo más posible pero no me hicieron caso. Por favor perdoname mi amor.
- No me digas así, ya no soy tu amor. Dejé de serlo cuando tomaste la decisión de hacer esto. Mucha suerte.




Corté el teléfono recostándome sobre la vereda. Esa tarde lloré como nunca antes, y me convencí que, el amor entre dos personas, es enteramente frágil. Confiar es un arma de doble filo, que invita a lastimar a ambos lados de la relación. Amar es exactamente lo mismo. 
Del amor al odio hay un paso. Y en este caso, mejor dicho, una llamada.

miércoles, 12 de marzo de 2014

The art(e) of romance (La desorientación sexual VI)

(♪) La noche no me calma, de día creo enloquecer, porque te necesito ahora mismo,  y tu estas tan lejos de mi otra vez (♪)





Se hicieron las 4 de la mañana y yo seguía sin dormir. No podía darme el lujo de cerrar los ojos y dejar de pensar por un minuto en lo que había pasado. Mientras ellos estuviesen abiertos el momento seguía intacto. Virgen. Me tapé las manos con las mangas de la camisa y me senté contra las almohadas, en el medio de la oscuridad me la imagine a ella en frente mío como reviviendo en falso. Le dí un beso al aire.
Las mejores cosas siempre pasan cuando menos lo esperamos, así como las mejores salidas son las improvisadas y los mejores recuerdos son los que nunca imaginamos poder vivir. La luz timidamente empieza a transpasar las cavidades de la persiana. Son las 5. Se hace de día y yo sin vos. Para mi sorpresa suena el celular. En el medio de la oscuridad y la confusión, pienso que es un mensaje de la compañía de Movistar, que siempre me recuerda TODAS LAS POSIBILIDADES que tengo de ganarme un 0km por quinientos pesos. A los diez minutos el pequeño aparato negro sonó nuevamente. Esta vez no perdía nada con ver qué era, total asi por lo menos dejaba de hacer ese piiip insoportable que hacen los teléfonos cuando no levantas el llamado. Era ella.

- No pude dormir en toda la noche pensando lo que pasó. Quise hablarte pero no quería despertarte vos que SI vas a un colegio de verdad. No sé que decir pero quería charlarte igual, te extraño mucho.

*Se escucha  sonido de mi corazón siendo pateado por veinte jugadores de Rugby*

- Yo sigo sin poder cerrar los ojos. Te extraño mucho, y quiero estar con vos.

- ¿Nunca voy a poder sacarte un amor, no?

- Te recuerdo que nos besamos. En este momento lo que menos pienso menos en llamarte ''amor'' y más en como teletransportarte acá.

- Jajaja ¿te gustó?



Encima pregunta.



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Me preparé para ir al colegio y empecé a cambiarme. Me miré los brazos, me miré las piernas, me miré el estómago, me miré en el espejo mientras me tocaba la cara. Todos los rincones que ella había tocado. No podía esperar a terminar el periodo escolar para pasar el tiempo al lado suyo. Tocó el timbre. Salí corriendo por las escaleras y todos me miraban con caras más raras de lo habitual. Insensatos. Yo estaba feliz y punto. Si quiero correr por la escalera para tirarme encima de mi amor olvidate que vos estabas en el camino, si tengo que empujarte y que te mueras, te morís. Llegué a la puerta y caminé para casa, luego de 5 cuadras, la ví. Estaba esperándome en la esquina de la calle que yo siempre transito para volver. Caminamos juntas un par de cuadras más, nuestras manos se chocaron varias veces, hasta que tomó la iniciativa y entrelazó su mano con la mía. Sentí una corriente eléctrica por todo mi cuerpo e indudablemente sonreí. La paré en el medio de la vereda y le dí un beso. Ella no se lo esperaba y quedó boquiabierta un par de minutos, yo me reía y se la cerré. Ahora yo la hice sonreír. Era tan lindo verla sonreír. Tenía esa sonrisa que solo encontras en un cuento, por que no existe ya casi algo así. Era sincera y linda, no perfecta, si no, linda. La miré con ojos de amor y ví lo mismo en los suyos, y eso bastaba para que un regimiento de patricios se plantara en frente mío para tratar de separarme de ella y yo los bajase a todos siendo una. Me sentía impotente y segura. 
Me acompañó hasta casa. Comimos. En ese entonces yo era una alumna aplicada y si me mandaban tarea, la hacía, o por lo menos lo intentaba. Ella se sentó a hacerla conmigo y nos reímos tanto que no pudimos hacer ni 2 párrafos. Al carajo la tarea. Quiero un beso. Dejé de escribir, tiré todo al piso (perfecta interpretación de Hollywood déjenme decirles) y le dí uno. Unos cuantos en realidad. Me gustaba la idea de ya no estar tan sola cuando la tía preguntaba ''yyyyy hay algún noviecito por ahí...'' y responder bajando la cabeza y sonrojandome un poco. Eso las deja contentas a todas. Ni tenés que aclarar que el noviecito tiene tetas. Solo bajás la cabeza, sonreís y ya todos piensan que estas viviendo un romance a lo Romeo y Julieta. 
Nos acostamos en mi cama, yo verticalmente y ella acostada sobre mí. Me hacía formitas en el pecho y de fondo sonaba un compilado que habíamos hecho las dos para cuando estábamos juntas, no necesitabamos hablar. No eramos de esas ''parejas'' que necesitaban hablar constantemente de todo. Solamente nos acostábamos en silencio a escuchar música y sorprendentemente ese silencio no era para nada incómodo. Era un silencio lindo, de esos que salen solos cuando te sentís cómoda  y no tenes que llenar el espacio con palabras vacías solo para romper un hielo imaginario. Cuando quisimos darnos cuenta el disco había terminado y nosotras seguimos en nuestro mundo aparte. Sonreímos.  

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Al día siguiente convencí a mis carceleros de ir a dormir a la casa de una amiga del colegio. Me hice la mochila y planee todo a la perfección. Giova iba a estar sola en la casa con la hermana ya que los papas tenían un viaje al interior. Por supuesto la hermana desaparece sin dejar rastro y mi querida Julieta queda sola. Momento de actuar. Solicité con capa espada y escudo que papa me llevase a la casa de mi amiga. Papa es una de esas personas que le importa tres carajos todo. Me lleva, me saluda bien y se va. No se baja a saludar, no nada, es uno de los razgos de papa que adoro. Se fué y toqué timbre. Me abrió la puerta, estaba hermosa. Tenía puesta una camisa leñadora negra, azul y medio blanca, jeans negros, un cinturón blanco y Converse. Ella me miró y pasó un rato hasta que reaccionó (me había puesto una remera con escote para la ocasión) (no me juzguen). Me reí hasta que le dije si me iba a invitar a pasar o si se me iba a quedar mirándome mucho tiempo más hasta que me secuestrasen. Se sonrojó y me dejó pasar.
En toda la noche no dejó de mirarme. Ni yo a ella. Cocinamos (la comida salió ligeramente HORRENDA.Terminamos pidiendo pizza pagando con la plata que encontramos en el bolsillo de todos sus pantalones y camperas) miramos películas, no hicimos nada del otro mundo. Convivimos en realidad, y fué exactamente como imaginaba que la vida sería con ella. Así de linda. No quería irme nunca. Estuvimos con esos actos insignificantes hasta que llegó el momento de acostarnos. Fuimos a la cama, ella puso de costumbre el cd de Boom Boom Kid con las canciones que compilamos para escuchar estando juntas. Por alguna extraña razón, no me molestaba hacer ese tipo de cosas (les cuento, a mi molesta soberanamente y por sobre todas las cosas dedicar canciones, por que después cortás y tenes que eliminar MEDIA DISCOGRAFÍA de tu vida. No esta bueno) pero con ella era distinto. Las canciones tenían otro significado, otro ''algo'', aunque nos separáramos y peleáramos (que lo hacíamos seguido pero omito esa parte de la historia por que acá tiene que ser mágico) no se arruinaban las canciones por que quedaban guardadas con un recuerdo hermoso. Volviendo al espacio momento lugar contexto; nos acostamos. Yo sobre su estómago y sus manos enterradas en mi pelo.

(♪) Du Du todos mis miedos desaparecen du du todos mis miedos desaparecen cuando estas a mi lado, cuando estoy en tus brazos du du (♪) 


Con esa canción de fondo nos tapamos y dormirmos. Y al día siguiente,

la noticia.

martes, 11 de marzo de 2014

All the things she said (La desorientación sexual III)

Bueno. Le pasan cosas conmigo. Ya está. La peor parte ya pasó.

- ¿Lu estás bien?

- Sí

- Estas blanca, demasiado.



Sí. Estaba completamente aterrada. Creo que si me corazón hubiese latido más fuerte se me salía del cuerpo. Muchos nervios y muchas emociones chocando como olas. No quise decirle, pero tenía un poco de miedo. Por primera vez en mi vida, tuve miedo de ser la diferente. Ella tan segura. Yo tan ingenua. ¿Dónde esta mi capacidad de ser? dios mio. Notó mi incomodidad. Y sí, como no iba a notarla, si estaba pálida callada y con el corazón en la garganta. Empezó a hacerme caricias, y se acercó a mi oído. Pronunció las palabras que siempre odié, pero como salían de su boca, no tuve otra alternativa que volverme una dócil; ''todo va a estar bien''. 

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Nunca me gustó que me dijesen que las cosas iban a estar bien. Es la frase más patética para calmar a alguien, para dar aliento, o evitar un ataque de pánico. Cuando alguien te dice eso, sabes que las cosas van a ir de mal en peor. La primera vez que las escuché, recuerdo que había fallecido mi abuela paterna. Mi hermana me dijo; ''Luci, tranquila, todo va a estar bien''. Dos días después de eso, papa se cayó borracho en unas bolsas de basura y se lastimó la cabeza. Lo llevé a la cama y lo cambié. El no supo decir mi nombre. Mama estaba en un casamiento y la llame llorando. Ella llamo a mi padrino. Mi padrino a mi hermana. Todo fué un desastre. Esa vez fué cuando me dí cuenta la magnitud de la situación en casa y que el significado de la palabra ''adicto'' va mucho más lejos que alguien que le ''gustaba mucho algo''. En definitiva, nunca me gustaron esas palabras. No me gusta que las personas me calmen con eso. Me gusta un buen abrazo y un ''las cosas están para la mierda, pero me quedo acá con vos, si te quedas acá conmigo''. Hoy en día es dificil encontrar alguien así. Nadie quiere enamorarse de una persona repleta de demonios y mucho menos convivir o pasar tiempo con ella. Los individuos como yo somos una bomba de tiempo. Y cualquier estupidez siempre detona la más grande de las explosiones. Nos apegamos a la primer señal de cariño u amor que pase en nuestro camino. Nos apegamos a eso. Buscamos la felicidad por otro lado por que en nosotros mismos nunca la vamos a encontrar. Somos seres distintos. 


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La sinceridad en sus palabras era lo más dulce que escuché en mi vida. Pronto me di cuenta que el ''me pasan cosas con vos'' detonó en un ''estoy enamorándome''.

Pero las cosas iban a complicarse, y mucho.

Esa misma tarde la despedí y me fuí a casa (se preguntarán si la besé, no, no lo hice). Llegué y por suerte todo estaba sereno. No había un grito. No había una pelea. Todo estaba, extrañamente, silencioso. Fuí a la computadora y me conecte al msn. Puse música. Abrí Tumblr. Miré vídeos, lo habitual. Ví que ella estaba conectada y esperé a que ma hablase. There's no way I'm talking now. Por suerte (y como de costumbre) ella supo que yo no iba a empezar la conversación, por lo tanto me habló. Se escuchó el sonido del chat, y hablamos toda la noche de corrido. Bueno, toda la noche, lo que yo consideraba ''toda la noche'' en realidad eran 5 horas seguidas sin terminar en el incomodo momento en el que ya no tenes qué charlar y empezar a colgar mirando estupideces por Internet. Era divertido por que estábamos lejos pero nos sentíamos más cerca que nunca. Empecé a entender como las personas podían enamorarse a través de Internet y el dolor insoportable de necesitar a tu amor y no poder abrazarla, besarla o incluso, tocarla; pero también me dí cuenta la magia de la situación y comencé a dejar de juzgar por ese lado con la terrible oración redundante en ciertas edades que dice ''como podes tener una relación basada en chat, por favor, es imposible'' guess what, it's not. La saludé y me fuí a dormir. Nunca me iba a dormir, solo me acostaba para no tener el constante acoso de mi vieja y su capacidad de quemarme la psquis en el lapso de 40 segundos con su reproche ''la computadora hace mal por que bla bla bla bla''. A mi la computadora me hace bien por que charlo con ella y punto. Giova sabía que yo no cerraba los ojos al irme, por lo tanto recibí su mensaje a los pocos minutos de acostarme boca arriba y ponerme un cd bajito de fondo. Ustedes pensaran; te acosaba a mensajes. No, era lindo. Me gusta que me manden mensajes, o se preocupen por mí. Siempre me gustó pero no soy de las que admiten sus gustos ante cualquiera. La realidad es que soy muy cerrada por que me han decepcionado mucho y a veces eso te inhibe las ganas de conocer alguien. Todos son ''distintos'' a los demás hasta que se presenta el primer gran problema y se esfuman casi tan rápido como se consume un cigarrillo. Cualquier imbécil sabe eso. Bueno. A lo que iba. Me llegó su mensaje;

- Deja de mentirme, vos nunca te vas para dormir

- No. Es cierto. Me voy para pensar en vos en la cama

- Seguro

- Calmate hormonas 

- Corta mambo

- ¿Corta mambo? Ves que me gusta un camionero

- Yo sabía que te gustaba já

- Callate queres 


Me dormí. Al otro día no me desperté con su mensaje y me preocupé. Asi que le mandé uno yo (no siempre soy la hija de puta fría de la historia eh)

- Buen día ♥           (Puse un corazón por que TODAS queremos que nos manden un mensaje lindo a la mañana)

- Buen día amor, te iba a mandar un mensaje pero me quedé dormida de nuevo

- Sos un perezoso. Seguro tus viejos te sacaron de cautiverio.

- JAJAJ (me mando la risa en mayúscula. La hice reír en serio. Bien Lu)


No hablamos más durante el resto del día por que yo tenía que ir al colegio. De por sí era una tortura. Siempre fué una tortura ir al colegio siendo alguien como soy yo. Nunca me aceptaban en los grupitos de chicas (no era que me interesase tampoco hablar de lo lindo que era x chico) como les decías la palabra ''tetas'' y salían corriendo despavoridas. Era gracioso igual, pasaba la mayor parte de tiempo tirando comentarios ironicos que solo mi mejor amigo entendía y con eso estaba bien. La realidad es que pasaba mi tiempo mayoritariamente con los agresados, los chicos más grande. Yo pasaba por el pasillo y me saludaba cálidamente con gente adelantada a mi edad y eso a mis compañeros les daba una úlcera ya que no tenían la capacidad neuronal para hablar con alguien un poco más grande que no fuese un primo, o un conocido del club. Creo que por eso me dejaban afuera. Mi mochila estaba llena de pins de bandas alternativas que nunca en su vida se iban a cruzar y cualquier cosa que hiciese era algo que seguro se relacionaba con satán y mejor no acercarse ¿no? 
Terminaba mi día y volvía a casa. La costumbre era esa, manejarme sola, volver, hacerme algo de comer, dormir, escuchar música, salir a dar una vuelta, no mucho en realidad. Tenía buenas notas, asi que por ese lado no me perseguían tanto, en el fondo me gusta estudiar, vivo safándola con eso. Venía escuchando música y casi a dos cuadras de casa, me sorprende un abrazo. Pegué un grito monumental. Pensé que estaban por secuestrarme, hasta que atiné a ver las mangas exageradamente largas de un suéter rojo. Solo alguien en mi vida puede venir con un suéter rojo de mangas lo suficientemente largas para taparse las manos. Sí. Acertaron. Era Giova. 
Le pregunta que era lo que hacía acá y por que no estaba en la escuela, resulta que al ir a un colegio del estado los paros son mucho más frecuentes y no tiene clases la mitad del año mas o menos, algo que yo por supuesto desconocía por que mi bello colegio se aseguraba de tener SIEMPRE ABIERTAS las puertas para los estudiantes, qué placer (nótese la ironía). Me acompaño hasta casa y la invité a pasar. Comimos juntas, miramos la programación un rato, y nos fuimos al cuarto de arriba. En toda esta etapa, yo nunca quería que ella estuviese mucho tiempo en mi cuarto, es algo muy personal donde paso mucho tiempo pensando y es muy dificil pensar una vez que la persona que da vuelta tu existencia tocó tus cd's, se acostó en tu cama, largó una risa en la esquina del placard o jugó un par de minutos con tu guitarra. Nos sentamos en el mismo lugar de la última vez. Solo que esta vez, yo estaba sentada tipo indio, y ella hizo lo mismo pero en frente mío. Me presentó una banda nueva; ''Tatu'' se llamaba. PARA QUÉ. Fué la banda que desató mi protagonismo en el mundo ''gay''. No pasaba un día que no escuchara por lo menos 6 temas repetidos 10 veces. Mientras las dos hablábamos empezó a sonar ''All about us''. Priceless moment. Se dió cuenta que yo sabía la letra COMPLETA  y que le dedicaba cada palabra a ella. Me miró y los ojos le brillaban, en la oscuridad de la tarde (no les conté pero era Invierno, por lo tanto eran las 5:30 de la tarde y ya casi anochecía) me agarró de la cara, me volvió a mirar y se acercó. Cerré los ojos. 

Se me revolucionó la cordura. Solo imaginen el ámbito. Nadie se podía enterar por que estábamos totalmente perdidas. En su familia sabían de su sexualidad y no les gustaba, basta decir que si en la mía se enteraban de algún indicio me internaban en el Borda. Pero fué uno de los momentos más mágicos de mi vida. No tenía miedo, no sentía nada más que su boca sobre la mía y eso era suficiente para seguir en pie y dejar atrás todo tipo de criticas. El grito de libertad se escuchaba por todo el cuarto. Nos besamos durante toda la canción. Y la que seguía y la otra. Así durante varios minutos, pensé que iba  a sentirse raro, incómodo, todo lo contrario. Si alguien hubiese filmado el evento podría haber visto un aura de felicidad alrededor de mi cuerpo, y no dudo que en el de ella, también. No nos despegábamos, hasta que se escucho el golpe de la puerta. Estaban tocando la puerta del cuarto (yo lo había cerrado con llave pensando en una situación así) (tengo que decirles que amo adelantarme a la mala suerte). Giova se levantó rápido de mí y se sentó en la cama yo intente acomodarme el pelo la camisa las ganas lo todo. Abrí la puerta con una sonrisa de cachete a cachete. Era papa. No estábamos tan perdidas. Le presenté mi nueva ''amiga'', la saludó y se fué bajando la escalera con un ritmo muy seguro de ''que simpática la amiga de mi hija''. Volví a cerrar la puerta con llave. Y seguimos un rato más.


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Me acuesto en mi cama. Obvio que se viene una selección de temas a lo emo por que la extrañaba. No quería dormir sin ella, y sí, hablo de dormir. Dormir en el sentido de cerrar los ojos e inmutar en morsas, en el sentido más propio de la palabra. Me llamó la atención no recibir ningún mensaje después de esto. Me adelanté a escribirle;

- Te extraño.

No recibí una contestación en 15 minutos. Giova no es de esas personas que simplemente se quedan sin crédito, por supuesto, uno ante estas situaciones nunca piensa un ''debe estar cenando' ''se esta bañando'' ''no escucho el celular'' nunca. De hecho lo primero que viene a inundar tu cabeza son situaciones del tipo - ya fué no me contesta quería chapar y ya lo hizo ahora va a ser su vida con otra chica más linda de ojos claros pelo oscuro y ya adoptaron mil gatitos en su departamento de dos ambientes-

(♪)

- Yo también te extraño mi vida                             

 *sonrisa de retardada en 3...2..1* 

lunes, 10 de marzo de 2014

Me pasan cosas con vos (La desorientación sexual II)


Se hizo extremadamente tarde. Llegué a casa cuando era casi de noche. Sí, por si se preguntan, mis papas no eran siempre dos desastres caminantes, se preocupaban bastante si no llegaba a casa a cierta hora) tenía 10 llamadas perdidas de mama. 4 de papa. Pise la puerta de mi ''hogar'' y me comí el sermón de mi vida. No escuché ni la mitad de lo que dijeron. En realidad, lo que dijo mama. Por que papa solo era, es y será la marioneta de ella. No me defendió, no habló, no nada. Mama empezó a los gritos pelados y yo estaba tratando que terminara toda esta discusión para subir a la computadora que había dejado mi hermana en su antiguo cuarto y hablar con Giova. Me daba paz hablar con ella. En cierto punto madre se dió cuenta que no estaba exactamente prestando atención a lo que decía, y cito; ''Dejá de tener la cabeza en las nubes Lucía crecé crecé crecé damos todo por vos crecé crecé crecé *más cosas que saca de su pecho la pobre insulsa que creía que la estaba escuchando* crecé crecé. Escuché la misma palabra unas diez veces en el lapso de 20 minutos. Cuando terminó, yo no le dirigí un comentario, o una palabra, en ese momento me dió un cachetazo, y me mando a mi cuarto. Acto seguido; ella se fué a dormir gritando y papa se fué al fondo a emborracharse.
Apenas escuché el portazo de ambas puertas (la del fondo, y la de mamá) corrí arriba a ver si estaba esa única persona que hacía mi vida un poco menos miserable. Y ahí estaba.

- Hola 
- Hola mi amor
- No me digas así
- ¿Qué pasó?
- Me siento mal
- ¿Por qué? ¿Qué pasó?
- Cosas.


Nadie nunca me tuvo mucha paciencia. De chica siempre me recalcaban como tenía que hacer esto, lo otro. Imaginen que yo era un pseudo-indio que jugaba a las escondidas se embarraba y gastaba toda la caja de lápices y marcadores en unas 2 semanas. Toda la vida quisieron llevarme por el camino correcto. El de la feminidad and shit. Nunca funcionó. Nunca me importo en realidad. Me gustaba ser diferente. Cuando no tenés las mejores zapatillas, la mejor familia, la mejor relación con tus parientes, o tus compañeros de colegio, te sentís clavado en la misma rutina de siempre. La de ser señalada como el bicho raro. Soy eso que tus papas te advirtieron cuando crecías. Pero yo estaba muy feliz con ser el enclenque anti-deporte amante de las bandas under y la música alta. 
Ser el diferente siempre implica mucha responsabilidad. Esa responsabilidad conlleva a juntarte con personas que fuesen igual de diferentes que vos. Así te sentías menos como un bicho raro, y más como un bichito con hermanos.
Eso era lo que sentía con Giova. No me sentía diferente. Sentía que era una persona más pero, de la buena forma. No me hacía sentir mal por ser yo misma, y siempre pude ser auténtica con ella, un razgo que muchos no tienen en cuenta a la hora de pasar tiempo con alguien. Ser auténticos. Ser uno mismo y si a la otra persona no le cae bien, allá ellos. 

- Son mis papas Giova, me complican todo. No tengo la cabeza para convivir así.
Vos querías ser diferente, y bueno. Estas cosas pasan.
- No sé que sentir ya, no sé que hacer. Quiero irme lejos.
Bueno. Yo pongo las golosinas.
- Jajaja sos una imbécil
- Por supuesto mi amor. 

Al día siguiente no me dejaron salir de casa. Literalmente me encerraron y no podía salir. La llamé muy mal por que quería verla. En ese momento ya habían puesto rejas en casa.

Genial. Otro obstáculo. Soy literalmente la mascota de mis viejos.


- Quiero que vengas pero esta la reja y no tengo llave. Solo tengo la del garage ¿que hacemos?
- Si podés abrirme la puerta genial yo me encargo del resto
- ¿Qué vas a hacer?
- Tranquila

Me enervaba cuando me decía que me calme. A ella siempre con calma todo le salía bien. Se podía desatar una guerra entre zombies cristianos y vacas que ella con su calma constante solucionaba todo. A veces me daban ganas de pegarle. En el fondo le tenía un poquito de envidia, como podía solucionar todo con calma y si yo me calmaba me tiraban a un pozo ciego a mi  a la guitarra y al perro. Llegó y tocó el timbre. Salí por la puerta del garage, y la miré. Me guiñó un ojo. Cuando me quise dar cuenta estaba trepando la parecita que llevaba a la parte baja de la reja y pasó para el lado de mi casa. Creo que ni Spiderman hubiese sido tan romántico.  Apareció con una sonrisa, un bon o bon, y un par de cd's. Mi papa no llegaba hasta las 7:30 por que tenía dentista. Mama hasta las 8 por que tenía que trabajar en no sé donde. Perfection. 
Fuimos al antiguo cuarto de mi hermana (es un cuarto aparte donde vos subís por una escalera y es un departamento básicamente) y nos tiramos en la cama a charlar y escuchar música. Ella puso el cd en la pc y se escuchaba medio tildado pero se escuchaba al fin. En el medio de la música y las ganas de no separarnos nunca más, se escuchó su pregunta:

- Lu ... ¿quien te gusta?
- Que tenemos 6 años para que nos guste alguien jajaja
- Me refiero a si sos ..
- Ah. No, no sé, no. Creo que no.
- Jajajaja ¿crees?
- No te rías idiota

Después de esa conversación el cd seguía sonando y yo me había quedado callada. Más callada de lo habitual, o por lo menos el silencio se notaba que era de pensamiento. Ese que surge involuntariamente cuando te quedas pensando en algo que te toco algún tipo de timbre en la cabeza. 

- Podés saberlo ¿sabías?
- A ver brillante ser de las malas ideas, contame como.

Me explico algo que iba a funcionar, y demasiado bien. Dos cosas en realidad. La primera, fué un planteo; ''Imaginate que llegas un día del trabajo cansada, y pasas por la puerta de tu departamento o de tu casa. Hay alguien la cocina, haciendo algo en la hornalla. Y se escucha un saludo lindo y tierno. De alguien que te estaba esperando. Después de eso, comés y van a ver la tele. Cuando terminan hacen el amor. Ahora todo esto, ¿te lo imaginaste con una mina, o con un chabón?''

Giovanela la puta madre que te parió.

Las ganas de querer sentirme confundida por lo que me dijo no dejaban de gritar. Quería sentirme confundida. Pero no estaba confundida en absoluto. Yo todo eso me lo había imaginado, con otra mujer. Desde que empezó la situación hipotética. En ese momento supe que las cosas de ahí en más iban a cambiar, e iban a cambiar muchísimo. Si ya es dificil ser homosexual en ese periodo imaginen con 12 años. Y estar segura.
Después del planteo, vino lo segundo; ''Ahora, vamos a hacer algo distinto. Tenés que pensar todas las cualidades que tiene que tener la persona con la querés estar. Cual sería la persona ideal para vos. Anda haciendo como una listita en la cabeza''

Ahí empecé a armar de a poco las ideas;

◘ Nos tiene que gustar la misma música.
◘ Me tiene que hacer reír 
◘ Quiero sentirme cómoda
◘ Tiene que comprarme bon o bones
◘ Tiene que ser buena persona conmigo por que no me banco los hijos de puta
◘ Tiene que estar segura de lo que siente

No seguí pensando en los tips. Por que iba a seguir describiéndola, indudablemente, a ella. Estaba muy nerviosa, y no quería hablar. Here's a fun fact; cuando estoy nerviosa, cierro la boca. Me convierto automáticamente en una autista profesional. No me pidas una palabra, o algo que no sea una risa. No me salen las palabras y eso siempre me causo problemas por que muchas veces pensaron que realmente tenía algo serio. Simplemente no me salen. A diferencia de la escritura que, dentro de todo, es fluída y entendible. En fin. Ahora veía la parte donde le decía que ella me encantaba y nos besábamos fuerte por el resto de nuestras vidas. No. Hice todo lo contrario a que cualquier persona normal hubiese hecho. Me empecé a poner nerviosa. Mis pupilas se dilataron (ella me contó eso) y mi corazón se empezó a descolocar de su lugar habitual. No quería decirle lo que sentía. Ella también era de ''las mías'', pero eso no significa que tenga que necesariamente enamorarse de mí. Podía tener a cualquiera con solo sonreír y charlar 5 minutos de la música que le gustaba. Qué más vas a pedir. Cuando queres a una persona buscas la forma de tenerla cerca como sea. Todos sabemos que ser ''amiga'' de la persona que te mueve el mundo es una granada que se auto quita el seguro con la primer mirada cómplice de tu enamorada. No se lo dije. Las cosas siguieron su rumbo y se hicieron rápidamente las 7. Me abrazó. Se despidió. Trepó y se fué. 
A los pocos minutos de acomodar todo para que nada quedase fuera de lugar, llegaron mis papas. Yo estaba en mi cuarto con la puerta cerrada. La persiana medio baja y la música alta. Pretendí estar leyendo un libro para que no me interrumpiesen los pensamientos que estaba tratando de acomodar en archivos adjuntos dentro de mi cerebro. Me senté sobre la cama, con la espalda en la pared. Sonaba una canción de My Chemical Romance en el cd que yo había compilado tan horrorosamente. (♪) You're not in this alone, let me break this awkard silence.. let me go (♪) Hello angel, tell me, where are you? Tell me where we go from here (♪)
Pero QUE GANAS tenes de romperme las pelotas eh, le dije en voz alta al ser que haya puesto esa canción a sonar. Después me di cuenta que la auto-destructiva era yo y me calme.  A los 30 minutos me llegó un mensaje.

- No sé si dije algo hoy que te incomodo Lu, perdoname si fué así. No quise ponerte mal ¿estás bien?

A esta altura yo estaba llorando en mar de sentimientos encontrados y lo único que quería era que la tierra me tragase ]

- Estoy bien Giova. En realidad me ayudaste mucho. Mañana mis papas no van a estar. Voy a esconder la llave así no me la sacan. Quiero verte.

- Dale. Espero el mensaje, amor.


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A la mañana siguiente me desperté sabiendo que tenía que decirle las cosas como eran. No podía seguir ocultando lo que sentía, y aunque me dí cuenta con una noche de anticipación, estaba segura de en donde y con quien me metía. Aunque no se lo dijese, me conocía de pies a cabeza. Se iba a enterar de todos modos.
Para hacer las cosas un poco distintas, y para variar, esta vez fuí yo por primera vez a su casa. No era una casa muy linda, pero tampoco era un antro de almas perdidas. Más bien una casa humilde. No había nadie y estaba todo sereno. Pusimos música, y por primera vez, estaba baja. Hoy teníamos mucho de qué hablar. Empezando por mí.

- Quiero decirte algo que me viene pasando hace mucho y ayer con lo que dijiste me aclaraste las ideas.
- ¿Te estás por morir? 
- Ves que te hablo en serio y le sacas seriedad a la situación tarada
- Me amas



Lo hacía.



Después de eso no seguí con la conversación y estuvimos boludeando bastante en realidad. Pero estábamos las dos acostadas en su cama y era todo lo que yo necesitaba para seguir confirmando que quería que ella fuese algo más que mi amiga con el derecho del ''mi amor''. No me animé a decir algo, pero ella se adelantó bastante.

- ¿Qué te anda pasando Lu?
- Nada ¿por qué?
- Mirá si te conoceré enana (en mi defensa yo no soy ninguna enana si no que ella era alta)
- No me pasa nada 
- No me mientas 
- Me pasan cosas con vos.



Cris Morena hubiese estado re orgullosa de mí. Seco, directo. Si hubiese castings para gente como yo en Casi Ángeles me hubieran dado el papel en un chasquido de dedos. Ella no contestó. Solamente me agarró la mano. Y soltó una carcajada. SOLTÓ UNA CARCAJADA. SE ESTABA RIENDO DE MIS SENTIMIENTOS. ESTABA DESCUBRIENDO MI SEXUALIDAD A LOS DOCE AÑOS Y SE ME RÍE EN LA CARA. Estallé. Pero por dentro. Por que por fuera yo también me reí.


- A mi también me pasan cosas con vos. 




—¿Qué significa "domesticar"? (La desorientación sexual)

—¿Qué significa "domesticar"? 
—Tú no eres de aquí —dijo el zorro— ¿qué buscas? 
—Busco a los hombres —le respondió el principito—. ¿Qué significa "domesticar"? 
—Los hombres —dijo el zorro— tienen escopetas y cazan. ¡Es muy molesto! Pero también crían 
gallinas. Es lo único que les interesa. ¿Tú buscas gallinas? 
—No —dijo el principito—. Busco amigos. ¿Qué significa "domesticar"? —volvió a preguntar el 
principito. 
—Es una cosa ya olvidada —dijo el zorro—, significa "crear vínculos...
—¿Crear vínculos? 
—Efectivamente, verás —dijo el zorro—. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito 
igual a otros cien mil muchachitos y no te necesito para nada. Tampoco tú tienes necesidad de mí y no 
soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si tú me domesticas, entonces 
tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el 
mundo... 
—Comienzo a comprender —dijo el principito—. Hay una flor... creo que ella me ha 
domesticado.





Me acuerdo la primera vez que cree un ''vinculo''. Yo tenía 12 años. Había ido a un recital de Boom Boom Kid a escondidas  y me encontré con una chica en la esquina del lugar. No era en sí particularmente llamativa. El peinado era raro, eso sí. Una mezcla entre flogger y desmechado. No sé bien que quería decir, pero me llamó la atención.. quise hablarle. No me animaba, creo que nunca me animo a hablar primero yo. Pocas veces me siento en confianza de hablar con alguien así, de la nada misma. No soy ese tipo de personas. Aunque todos me consideren un bicho raro social que habla con todos los ''freaks''. En fin, ella tenía una remera que decía ''I hate u all cunts''. Me reí mucho. Me vió sonreír y se acercó a mí. Recuerdo que hablamos de como nadie entendía lo que querían decir el %90 de las canciones de Nekro pero se disfrutaba la música en sí misma y el sonido disparejo de todo. Fué una noche memorable. Por lo menos para mí, la primera vez que mentía para escaparme de casa y de los problemas por un ratito. Magia pura. 
Su nombre era Giovanella. Sí. Lo que leyeron. Se llamaba Giovanella. Por supuesto buscamos la alternativa de llamarle Giova. Quedaba más acorde a la edad. 
Terminó el recital y yo tenía que ver como volver a casa sin que mis papas se enterasen que en algún momento salí de la cama. Eran las 2 de la mañana creo, y nos tomamos un taxi. Ella pagó por mí. Hablamos todo el camino de vuelta. El taxista se reía mucho también y compartía lo que decíamos. Hasta nos dió el ok de fumar en el auto. Yo estaba transpirada, completamente mojada y con un olor a humo impresionante (más tarde me enteré que eso era el olor a ''porro'') pero aún así cuando llegué a la esquina de casa me saludo con un abrazo cálido. De esos que solo los desconocidos que te quieren apenas hablan con vos, te saben dar. Me acosté en la cama y prendí el Mp3. Puse un par de temas de Fun People y comencé a sonreír. No me llamó la atención en absoluto hacerlo, estaba muy feliz. Una de las pocas veces que la felicidad me salía de adentro. A los 20 minutos sono mi celular. 

[Número desconocido]

- Yo tenía un pacto, debía cumplir y no quería involucrarme, ni llevarte a donde tu no debías ir.

- ¿Esa es tu pick up line para las chicas?

*mensaje nuevo de [Giova]*

- No tendrías que haber terminado la noche durmiendo sola 

- No estoy sola. Tengo una desconocida que me manda mensajes con los lyrics de Fanpi

- Jajaj hola linda 

- Hola :) 


Esa noche me dormí con esa sonrisa imborrable. Yo respetaba y entendía lo que sentía Giova frente a las mujeres. Mis amigos, la mayoría eran bisexuales, y  yo no tenía ningún problema al respecto (en ese momento bisexual SÍ significa amor más allá del sexo no como ahora que es experimentar, explotar emocionalmente y lastimar al seguro de su sexualidad) Me parecía bien tener una amiga completamente lesbiana. Era diferente. Era lindo. 
A la mañana siguiente me levante con un mensaje de buen día y un corazón. En ese entonces era demasiado ingenua para entender que me estaba ''tirando onda''. Imaginen que yo era una borrega jugando a ser grande. No entendía esas cosas. Esa misma tarde nos juntamos. Yo le dije a mama que iba a comprar no sé que cosa a Maipú y nos vimos en el puente de la estación de Olivos [ Tren de la costa ]. Nos sentamos y charlamos unas dos horas. De absolutamente todo. Pero más que nada observábamos a las personas. Todas de traje. Con ropa planchada. Y sus mini agendas electrónicas. No se miraban a la cara.  No había comunicación. No había nada. Nos burlábamos de como la sociedad era una mierda y de como tendríamos que ir a vivir lejos muy lejos con un tocadiscos (sí, tocadiscos) un equipo de música cigarrillos mentolados y MUCHAS MUCHAS golosinas. Ella en ese momento tenía 16. Salimos 4 o 5 días seguidos. Siempre hacíamos lo mismo pero cambiábamos de escenarios, como para hacer las cosas más interesantes. 
Una tarde, cayó con una mochila negra llena de tachas y parches de bandas alternativas. Le pregunté por qué la mochila. Abrió el cierre y ahí estaban. 4 aerosoles de pintura. Distintos colores. El corazón me empezó a latir fuerte. BANDALISMO. QUE COSA MÁS PUNK QUE GARABATEAR PAREDES RANDOM CON FRASES DE CANCIONES UNDER. Me exigió que me calmase. Lo hice. Compendanmé, estaba emocionadisima. 
Salimos corriendo a pintar casas paredes calles y todo puesto que estuviese a nuestro alcance. Luego de unos 30 minutos, estábamos gastando los últimos rastros de pintura y escuchamos la sirena. Me paralicé completamente. 

¡CORRÉ MI AMOR!


Las palabras salieron naturalmente de su boca y empezamos a correr. En ese momento todavía yo no era reacia a la actividad física y corríamos bastante rápido de los ''azules''. Nos escondimos en una casa que tenía pared medio alta y una puerta abierta. Ya se estaba haciendo bastante tarde. Agachadas en ese lugar ella me miró y me tocó el pecho. Claro. Casi le agarra un ataque de lo rápido que me latía el corazón. Experimentar esas cosas siendo una persona ASMÁTICA no esta bueno. Miré para abajo y pude calmarme. Levanté la mirada y me reí muchísimo. Ella lo hizo al unisono. Terminamos de reír. Baje a la tierra firme y me acordé.

- ¿Por qué me dijiste mi amor?
- Porque sos mi amor
- Pero no soy tu novia 
- No tenés que ser mi novia para ser mi amor, Lucía
- No entiendo
- Yo tampoco
- Vos también sos mi amor entonces

Me agarró la mano. La pintura de nuestras manos se unió y sonreímos 


¿Qué podía salir mal? 



martes, 4 de marzo de 2014

La muerte

Los que escribimos siempre buscamos la forma de distorsionar la realidad. No es fácil escribir y que alguien te lea, como no es fácil por ejemplo hacer música y que a todos les guste. Yo por mi parte, trato de no exagerar los hechos y hacerlos lo más humanamente sinceros posibles. 
Desde siempre, cuando somos borregos, nos intentan esconder el tema de la muerte. No sé si es porque es un tema traumático en sí, pero cada vez que preguntábamos ''¿Mama? ¿Papa? ¿Abuela? ¿Qué es morirse?'' Nos encaminan a una explicación teatral de como Dios te lleva en su nube mágica de comprensión y amor hacía el paraíso donde nada falta y todos son almas felices. 

Cuando falleció Agustina, intente recordar mi infancia, y imaginar que su pase a la otra vida fué de esa forma. Pacifica y de manera natural. Cuando fué, realmente, todo lo contrario.

Comenzamos por hablar en un chat de Facebook. Era la época donde por más que tuvieses solo dos intereses en común que incluían 1- Greenpeace Argentina 2- Los Simpsons agregabas a la persona por el hecho que te parecía interesante. Así pasó. La agregué yo recuerdo, y teníamos un amigo en común. Una noche que estaba aburrida, intentando buscar algo para leer, o algo para hacer ví que ella se conectó. Tomé el  valor de hablarle, y encaré con un ''hola'' que terminó luego de severas horas con un ''no puedo creer que encontré a alguien que me entiende''. Una cosa llevó a otra, y nos encontrábamos constantemente. Salíamos. Fumábamos. Ella fué la que me enseñó a fumar y la que dejó recuerdos que nunca voy a poder olvidar. Tenía unos ojos verdes profundos, llenos de tristeza, más allá del hecho que ella lo poseía todo (vivía en una casa enorme, hermosa, en San Isidro, donde pasabamos tardes y tardes escuchando música).  
Una tarde, estando juntas, se nos ocurrió la idea de salir a bailar. Éramos dos chicas intentando entrar en un mundo de grandes. Queríamos ir al antro que pareciese más punk y al cual nos prohibiesen la entrada 10 veces. Luego de muchos planes, y muchas frustraciones, lo conseguimos. Nos encontrábamos dentro del espacio-tiempo cómplice de la mala compañía y la muerte del sol. Bailamos juntas. Recuerdo que eras muy torpe para hacerlo y me pisabas constantemente.
Llegó ese momento de la noche donde nos cansamos de ese ambiente hostil cubierto de humo, nos queríamos ir, cuando en un momento un hombre, más bien un chico con barba, te ofreció algo en una bolsita transparente. De un segundo a otro desapareciste de mi lado. Cuando por fin te ví tus pupilas cubrían tus ojos y sabía que iba a tener que llamar a un taxi que nos llevase a casa. Te acosté y suspiré. Estabas feliz. Sonreías. En parte me puso feliz también. Verte sonreír era algo que solo conseguía luego de 10 chistes patéticos y alguna que otra cosquilla para complementar. 
Al otro día te despertarte y corriste al baño-. Te escuché devolviendo la toxicidad de la noche anterior. Sabía que algo andaba mal. Pero después de haber visto esa sonrisa, no podía negarte otra salida. Así pasaron las semanas, los meses. 
Al cabo de un tiempo te volviste distante. No querías ver a nadie. No querías hablar con nadie. Solo te encerrabas en tu cuarto con la música alta y las expectativas de vida en un entrepiso. Pero siempre llamabas. 

- ..... (♪)
- ..... (♪)
- -- ¿Hola?
- Luli
- Agus
- Te amo
- Agus son las cinco y media de la mañana
- ...
- Yo también te amo.

Las conversaciones no duraban más que lo necesario y siempre intentaba alargarlas por que no sabía cuando ibas a querer quitarte la luz. No estaba preparada para perderte. Nunca lo estuve en realidad. 
Hasta que una noche recibí la noticia. 

Jamás voy a olvidarlo.

- (♪)
- ¿Hola?
- Lu, soy Mechi. Tenes que venirte para San Isidro cuando puedas. Y vestida de negro.
- Por favor Mechi
- Perdoname, pero sí.
- ¿En dónde es?
- Te paso la dirección por mensaje

No se necesitaron más palabras. No se necesitaron más que 45 segundos de charla para saber que tu vida había quedado debajo de un tren. No pastillas, no cortes, no sobredosis. No nada. Tenía que ser rápido, poético, teatral, para que las personas te recordasen de una manera violenta y atractiva. Justo como tu personalidad. Cuando llegué al lugar, me encontré con tus viejos. En el fondo se veía un cajón cerrado, muchas fotos alrededor del mismo, flores, esa música que vos odiabas...nunca me sentí tan mal en mi vida. Mechi estuvo atrás defendiéndome con un escudo inquebrantable, pero yo me destruí sola. 

- ¿Qué haces vos acá?
- Vengo a la misa
- No tenes derecho de aparecer. Vos hiciste que cambiara. Ella se tiró abajo de un tren y fué por juntarse con vos, si te queda algo de humanidad, andate antes que te vean.

No deje que Mechi iniciase una discusión. En silencio miré alrededor de ese cajón cerrado, bajé la cabeza y me fuí. Sentí como una estaca imaginaria pasaba por mi pecho, destruyendo lo poco que quedaba en mí. Corrí. Mechi salió atrás mío. Llegó a alcanzarme y grité llorando en sus brazos arrodillada en la vereda.  La escena fué como una novela de J K Rowling. Faltaba la lluvia. Y por supuesto el final feliz. No podía parar de llorar hasta que finalmente cerré los ojos y recuerdo despertar y estar apoyada contra la pared de una casa, con Mechi todavía sin soltarme. Esa misma noche me metí en el medio del espacio que mama y papa dejaban en la cama matrimonial cuando todavía dormían juntos. Mama me sintió y me abrazó. Me preguntó que pasaba. No podía responderle. Solo guarde mis sentimientos en un sobre que más tarde llegué a guardar en en el recoveco más oscuro de mi alma.


Lloré.




El mundo se venía abajo, pero era MI mundo. No podía dejar que nadie entrase en él. Me resigné y me quedé dormida. Deseando no volver a despertar en un mundo donde no estuvieses. Al final comprendí que la muerte es algo momentáneo. Y que hay personas que nunca mueren, porque las mantenemos vivas en el recuerdo. 

¿Me voy o me quedo?

Me da un poquito de miedo encontrar una imagen que describa todos nuestros meses de relación. Siempre querías una revelación, eras un stand-up en cuando a lo bipolar. Podía abrazarte que me sacabas. Podía alejarme que corrías tras de mí. Nunca llegue a entender lo que querías de todo mi ser, a este punto sigo sin entenderlo por que sigo con la increíble idea de escribirte. Podría escribir mil cartas y enviártelas. Hay tantas cosas que dejé en stand by para decirte. Ahora ya es muy tarde, porque armaste tu vida sin mí y yo trato todos los días de armarla sin vos. Es gracioso, como algo tan puro es el detonador de una violencia tan escéptica de sentimientos. Todavía mi cabeza sigue rememorando momentos, flashbacks, fotos que saqué con mis ojos cada vez que te veía. Hay cosas que simplemente no quieren irse. No quieren desaparecer. Por mucho que lo intente y te dibuje como la bruja sin corazón de mi cuento de hadas, no me sale olvidarte. 
Vos crees que todo terminó bien. Pero si llego a verte el día de hoy sería capaz de explotar y gritarte cada cosa que almacene en mi pecho durante el tiempo que decidiste desaparecer de nuestro mundo. No sería nada agradable. Ya te eliminé de las redes sociales. Ya me borraron las fotos. Ya puse las cartas de amor en el rincón más frío del armario y me pasé el jabón más fuerte por todas las partes de mi cuerpo que tocaste. Ahora me falta eliminarte de mi órgano vital. Curioso es, en realidad, que no quiero olvidarte. No quiero olvidar toda la mierda que me hiciste pasar y no quiero olvidar de ninguna manera como alguien con quien me sentía tan unida pudo hacerme tantas maldades juntas solo por diversión. Tengo que acostumbrarme al hecho que tus promesas eran vacías. Que yo no signifique más que todo un fetiche de ''amor prohibido'' y un par de besos en lugares alternativamente remotos. Los dados una vez más me dejaron en el casillero del calabozos, y si me dieran la oportunidad de otro turno, no volvería a tomarlos. Estoy bien entre cadenas y animales sombríos. Entre complementos voy alternando y borrando de mi memoria que en algún momento llegué a alcanzar una parte de lo que es felicidad con vos. Algo quiso que te encuentre, no lo dudo. Muchos me andan diciendo; ''fuiste feliz, quedate con eso y superalo''. Es cierto eso. Pero no voy a superar que buscaste las perfectas excusas para armar conectores que llevaran a la separación. No voy a superar que no quisiste devolverme los mensajes durante tu viaje al país de Mickey Mouse. No voy a superar que de un día para otro yo era el amor de tu vida y pase a un segundo plano en cuanto subiste a ese avión. Ahora voy a emprender mi propio viaje, y ese, esta muy lejos de vos. 
Gracias por enseñarme que hay personas que nunca cambian, incluso cuando aman. Ahora estoy en tu lista interminable de sujetos que te propusiste tener y tuviste. Felicidades, porque ya no puedo pronunciar tu nombre. Espero que encuentres lo que estas buscando. 
No quiero verte nunca más.



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