miércoles, 30 de octubre de 2013

Vos que tenes cerebro, usalo.

(...) "En 1973, La American Psychiatric Association (Asociación Norteamericana de Psiquiatría) corroboró la importancia de las nuevas investigaciones sobre el tema y quitó a la homosexualidad del manual oficial que contiene la lista de enfermedades y trastornos mentales. Dos años más tarde la American Psychological Association adoptó una resolución apoyando esa decisión. Durante más de 25 años ambas Asociaciones han exhortado a los profesionales de sus respectivas disciplinas a que intenten eliminar el estigma que vincula la orientación sexual con trastorno mental." 

Le escribo a quien no me lee nunca. Lo tengo en claro, no me juzguen, es por placer. Esta noche voy a hablar de un tema que me esta preocupando mucho. Y no en sí la homofobia, si no, algo mucho peor, que la es la homofobia camuflada.

Utilizo el término camuflada por que me parece lo más apropiado para justificar la palabra. Ya que esta es la peor clase de discriminación. Empieza con un ''mientras vos seas feliz, yo lo soy'' y termina con ''no entiendo por que nos haces esto, no se en que nos equivocamos''. Cuantas veces hemos escondido o camuflado cosas por miedo o por no querer justificar respuestas 
¿Cómo te sentís? - La verdad bien, mejor *me siento para el culo y me gustaría tomarme un cóctel de Ibupiracs* 

- ¿Te gusta? - No, no me gusta y nunca me va a gustar *me encanta pero no me toca ni aunque le presente una orden judicial*


- Si sos feliz, yo soy feliz *no estoy de acuerdo con tu decisión y voy a hacer lo posible por que cambies de idea*


Estando en el año 2013 credulamente pensé que este tipo de problemas ya no existían. Que la felicidad de la gente esta antes que la estética social que nos propone el sistema. Me equivoqué. Aún existen este tipo de personas y sinceramente me parecen un desperdicio de oxigeno. Nada puede llevar a una familia a decirle a su hija/o que por una orientación sexual esta destrozando la familia y a ellos en sí mismo. Me cuesta creer que alguien que se haga llamar ''papa'' o ''mama'' pueda hacerle eso a un ser tan querido como un hijo. Vivimos en una sociedad donde la mujer debe estar preparada para el casamiento con el hombre, caminar hasta el altar del brazo del padre y dibujar una sonrisa en la cara combinada con el vestido blanco y la madre llorando junto con la abuela, la tía, la hermana y la prima. A su vez tenemos del otro lado al hombre, que esta estéticamente hecho para esperar a la novia en el altar con un traje negro y blanco. Con el pelo corto y la promesa de amor eterno que difícilmente va a poder cumplir. Las mujeres nacen mujeres y los hombres tienen que nacer hombres. No hay lugar a personas que se sientan hombres y tengan órganos femeninos ni tampoco hay lugar para personas que se sientan mujeres y tengan órganos masculinos. En el fondo muy adentro debo ser la única persona que piensa lo contrario, que ese autentico cliché de ''lo que importa es lo de adentro'' tiene y debe tener sentido en la sociedad y el contexto historico-cultural en el que nos toco vivir. Tenemos el derecho de votar, el derecho a ser escuchados, a ser respetados, miles de leyes nos abarcan y aún así siguen habiendo entes discriminados en los pasillos del colegio, en la escalera de una facultad, en la calle o en un boliche. 

Hace poco me llegó la noticia de que dos chicas fueron masacradas y tratadas violentamente por dos hombres que se bajaron de un auto a lastimarlas por estar de la mano ¿Cuando fué que un acto tan íntimo, pacifico y hermoso como tomar de la mano a la persona que amas se convirtió en algo tan bochornoso y aparentemente digno de violencia? Este es solo un caso que escuche, cuando hay miles, y miles en todo el mundo, practicándose tanto en la vía pública, como en los colegios, las facultades y los hogares mismos. Independientemente de las opiniones que pueda tener cada uno, hay ciertas leyes morales que hay que seguir, por el hecho de haber nacido, simplemente, siendo un ser humano. Así como yo respeto la decisión de la persona que no tolera la diversidad de sexualidad, o la diversidad en general, quiero recibir el mismo respeto por su parte también. No quiero salir de la mano con alguien y que me tiren piedras. Muchos podrán reirse pero son realidades que no se dicen a diario. Creo que si tenemos la capacidad de entender animales, computadoras y comportamientos de razas y generaciones anteriores, tenemos esa misma capacidad para entender al que es diferente. Somos inteligentes. Y como dice la publicidad del casco;

''Vos que tenes cerebro, usalo''' 

miércoles, 2 de octubre de 2013

Harina en la nariz

No muchos advierten los límites que uno tiene que tratar de no pasar. Así como de chiquitos nuestros abuelos, tíos, padres o hermanos nos retaban si nos queríamos tirar a la parte onda de la pileta, tendrían que ponernos una alarma, un manual, o por lo menos un timbre para decirnos ‘mira, te estás yendo a la mierda’. Algo así me pasó a mi cuando empecé a consumir. No entendía el límite. Y sigo sin entenderlo.

La primera vez que lo hice fue un intento fallido de querer parecerme al resto. Entre las botellas de vodka y la mala compañía uno no siempre puede ser en sí mismo la persona que es. En un entorno de ese estilo menos. Mis amigos tenían camisas leñadoras, remeras llamativas, lentes, sombreros, y bolsitas con polvo reemplazando caramelos en los bolsillos de las camperas de cuero transpiradas. La música alta no te permite pensar bien, y las malas lenguas, tampoco. Decidí que probar no iba a ser ningún problema para mí. Uno siempre espera ser ‘el diferente’. Espera que por tener una educación cara, un par de libros encima, y varios videos de Youtube, va a poder salir de ese pozo, si en su momento llegase a entrar. Claramente nadie espera terminar como esos drogadictos que cambian comida por pepa, sexo por pepa, o su vida, por más pepa.  Siempre se puede soñar. Pero la realidad es que terminas siendo igual de mediocre, ignorante e imbécil que los demás. Solo que con un poco más de clase, y un poco más de ropa.
Ciertamente, el ser humano es inteligente de por sí y sabe que tipo de situaciones le sobrepasan. No fue, mi caso.  

Sobre pasar los límites siempre fue, es y será una idea cautivante para la naturaleza del ser humano. Uno vive queriendo pasar límites establecidos. Pasar los semáforos en rojo, querer a tu mejor amigo/a, contestarle a tus viejos, vestirte de negro, escribir los bancos.

Mi objetivo no era en sí sobrepasar límites. Si no rozarlos, ser igual al resto (o al resto de los cuales yo quería ser parte)

-          Dale probá
-          Estas en pedo Belén, no jodas.
-          Estoy re en pedo Luchita, ahora anda al baño con esto. Despacio. Es fuerte.
-          ¿Para que sirve?
-          Te hace sentir mejor


Recibí un espejito, una pajita de color azul y una bolsa que contenía lo que parecía la muerte en polvo color blanco. Entré al baño, me encerré. Baje la tapa del inodoro usado y asqueroso. Miré las paredes. Miré la puerta. Miré todo. Y por último miré el espejo. Me ví reflejada. Hasta ese momento pensé que se usaba el espejo por su suavidad y su base firme para aspirar. Pero después me di cuenta que en realidad es para mirarte mientras te arruinas la vida. El deseo de ver como te destruis es esencial en la vida del adicto. La auto-destrucción es algo tan lindo que merece ser puesto en escena como si fuese una obra de Shakespeare. Te das cuenta del verdadero concepto de enfermedad. Nadie puede culpar a un enfermo. En esa fase culpas a tus amigos, a tu familia, tu vida de mierda, o tu trabajo. Pero nunca a uno mismo. El enfermo no tiene la culpa de su enfermedad ni de sus acciones. Por que esta así, en otra. Sin elegirlo.  A veces las cosas que más significado tienen las hacemos sin querer. 

Volví completamente fuera de sí con el grupo.

-          ¿Y?
-          No sé
-          ¿Qué no sabes?
-          Cómo me siento
-          Pelotuda pareces Arjona, deja de sentirte culpable que el sol esta por salir y de acá nos tenemos que ir.
-          Hiciste una rima jajaja
-          Por lo menos el sentido del humor lo tenes intacto nena


Llegué a casa cansada. Las piernas me dolían, los ojos me ardían y la nariz me molestaba tanto como mi consciencia. Al otro día volví a hacer lo mismo. Y al otro. A ese le siguió el fin se semana siguiente y para cuando me di cuenta, ya el espejo reflejaba otra persona. La harina en la nariz se hizo una costumbre. Hasta que conocí una forma más rápida y eficiente. Otro tipo de harina. Implicaba una vela, una cuchara, un poco de tiempo, y elementos para jugar al doctor. Solo que esta vez la enfermedad te la podías auto-diagnosticar. La parte sensible de mis brazos no estaba exactamente agradecida de mi torpeza con la aguja. La verdad nunca me gustaron. Me hacían acordar a horas en la salas de espera, al alfajor pedorro que te daban después de 12 horas de ayuno, y las constantes caras infelices de las enfermeras.  Dolía. Pero me gustaba. Sentí un lapso de fervor éxtasis y a los pocos segundos una profunda depresión acompañada de un intenso sentimiento de culpa. No se pueden explicar ese tipo de sensaciones.

Las primeras veces no fueron tan malas. Acompañada y nunca sola fuí entrando a un mundo paralelo. Ese que tus papas intentaron esconderte por tanto tiempo. Poco a poco me convertí en la persona que se odiaría a sí misma de una forma exorbitante y penosa. Es hasta el día de hoy que el dolor en los brazos vuelve con cada inyección de rutina. 

Tarde o temprano tenía que entender que mi vida no era un capitulo de Skins y que la merca no es exactamente el mejor recurso para auto realizarse. Lo entendí bastante bien el día que mi cuerpo decidió hacerme ver lo mucho que le gustaba que usase mi nariz para respirar polvo mágico, haciéndome devolver sangre al baño químico más cercano que encontré cerca de la fiesta electrónica en la cual, había consumido, permítanme decirles, como una hija de puta.

Después de todo vomitar colores no hizo que tuviese más o menos amigos.


Supongo que eso fué madurar. Y entre nos, prefiero la harina de las tortas.

Si, te entiendo.

Cotidianamente usamos vulgarmente ciertas expresiones de las cuales no conocemos el significado pero las decimos por una cuestión de alivio al prójimo. Es mucho más fácil responder ''todo bien, y ¿vos? al ''¿Cómo andas?'' que describir tus sentimientos y terminar con un ''estoy por tirarme abajo de un tren, pero acá ando'' tampoco respondemos sinceramente ante estupideces como por ejemplo ''¿Qué hacías? - ¿Yo? yo nada, ¿y vos ?'' cuando estas haciéndote un café, estudiando para el parcial que te olvidaste, cocinando y pensando que carajo vas a hacer cuando te presentes y necesites vaselina para llegar al 4 del examen el cual olvidaste estudiar. Si mentimos en cosas tan simples como eso, no me llama la atención que venga ESE pelotudo que ante una situación de estrés, tristeza o dolor te diga ''te entiendo''.

No. No me entendes. No entendes una mierda.

Realmente no se que piensan las personas que utilizan esa frase ante un momento de debilidad tuya. Estas llorando por que se murió tu mejor amigo de la infancia y llegan con ese silencio incomodo que podría levantar cadáveres. Te dan, atención, DOS palmadas en la espalda acompañadas de un ''te entiendo, vos tranquila, va a estar todo bien'' y No. No va a estar todo bien.  

Entender algo es demasiado difícil como para andar usando esa expresión con tanta liviandad. 

De todas formas utilice esa situación como pude utilizar cualquiera. No vine a hacer catarsis con respecto a la muerte de un ser querido. Para eso tengo la comida. O a mi novia. No sé, todavía no tengo decidida esa parte del problema. Nunca pude preparar bien un misero café o un patético postre Exquisita, por lo tanto no pretendo que alguien me entienda. Y menos si esa persona lo dice solo para satisfacer mis necesidades emocionales básicas. Tampoco quiero que nadie lo haga. Ojalá nadie nunca me entienda. Sí, tengo un ego muy grande para ser una persona tan chiquita. Pero es la realidad. No quiero que nadie me entienda por que de esa forma ya no me sentiría la única inadaptada y eso es lo que siempre me mantuvo lúcida tantos años. 

El día que alguien venga, me da un abrazo, y me diga '' de verdad yo te entiendo'', explota la mátrix.