lunes, 10 de marzo de 2014

Me pasan cosas con vos (La desorientación sexual II)


Se hizo extremadamente tarde. Llegué a casa cuando era casi de noche. Sí, por si se preguntan, mis papas no eran siempre dos desastres caminantes, se preocupaban bastante si no llegaba a casa a cierta hora) tenía 10 llamadas perdidas de mama. 4 de papa. Pise la puerta de mi ''hogar'' y me comí el sermón de mi vida. No escuché ni la mitad de lo que dijeron. En realidad, lo que dijo mama. Por que papa solo era, es y será la marioneta de ella. No me defendió, no habló, no nada. Mama empezó a los gritos pelados y yo estaba tratando que terminara toda esta discusión para subir a la computadora que había dejado mi hermana en su antiguo cuarto y hablar con Giova. Me daba paz hablar con ella. En cierto punto madre se dió cuenta que no estaba exactamente prestando atención a lo que decía, y cito; ''Dejá de tener la cabeza en las nubes Lucía crecé crecé crecé damos todo por vos crecé crecé crecé *más cosas que saca de su pecho la pobre insulsa que creía que la estaba escuchando* crecé crecé. Escuché la misma palabra unas diez veces en el lapso de 20 minutos. Cuando terminó, yo no le dirigí un comentario, o una palabra, en ese momento me dió un cachetazo, y me mando a mi cuarto. Acto seguido; ella se fué a dormir gritando y papa se fué al fondo a emborracharse.
Apenas escuché el portazo de ambas puertas (la del fondo, y la de mamá) corrí arriba a ver si estaba esa única persona que hacía mi vida un poco menos miserable. Y ahí estaba.

- Hola 
- Hola mi amor
- No me digas así
- ¿Qué pasó?
- Me siento mal
- ¿Por qué? ¿Qué pasó?
- Cosas.


Nadie nunca me tuvo mucha paciencia. De chica siempre me recalcaban como tenía que hacer esto, lo otro. Imaginen que yo era un pseudo-indio que jugaba a las escondidas se embarraba y gastaba toda la caja de lápices y marcadores en unas 2 semanas. Toda la vida quisieron llevarme por el camino correcto. El de la feminidad and shit. Nunca funcionó. Nunca me importo en realidad. Me gustaba ser diferente. Cuando no tenés las mejores zapatillas, la mejor familia, la mejor relación con tus parientes, o tus compañeros de colegio, te sentís clavado en la misma rutina de siempre. La de ser señalada como el bicho raro. Soy eso que tus papas te advirtieron cuando crecías. Pero yo estaba muy feliz con ser el enclenque anti-deporte amante de las bandas under y la música alta. 
Ser el diferente siempre implica mucha responsabilidad. Esa responsabilidad conlleva a juntarte con personas que fuesen igual de diferentes que vos. Así te sentías menos como un bicho raro, y más como un bichito con hermanos.
Eso era lo que sentía con Giova. No me sentía diferente. Sentía que era una persona más pero, de la buena forma. No me hacía sentir mal por ser yo misma, y siempre pude ser auténtica con ella, un razgo que muchos no tienen en cuenta a la hora de pasar tiempo con alguien. Ser auténticos. Ser uno mismo y si a la otra persona no le cae bien, allá ellos. 

- Son mis papas Giova, me complican todo. No tengo la cabeza para convivir así.
Vos querías ser diferente, y bueno. Estas cosas pasan.
- No sé que sentir ya, no sé que hacer. Quiero irme lejos.
Bueno. Yo pongo las golosinas.
- Jajaja sos una imbécil
- Por supuesto mi amor. 

Al día siguiente no me dejaron salir de casa. Literalmente me encerraron y no podía salir. La llamé muy mal por que quería verla. En ese momento ya habían puesto rejas en casa.

Genial. Otro obstáculo. Soy literalmente la mascota de mis viejos.


- Quiero que vengas pero esta la reja y no tengo llave. Solo tengo la del garage ¿que hacemos?
- Si podés abrirme la puerta genial yo me encargo del resto
- ¿Qué vas a hacer?
- Tranquila

Me enervaba cuando me decía que me calme. A ella siempre con calma todo le salía bien. Se podía desatar una guerra entre zombies cristianos y vacas que ella con su calma constante solucionaba todo. A veces me daban ganas de pegarle. En el fondo le tenía un poquito de envidia, como podía solucionar todo con calma y si yo me calmaba me tiraban a un pozo ciego a mi  a la guitarra y al perro. Llegó y tocó el timbre. Salí por la puerta del garage, y la miré. Me guiñó un ojo. Cuando me quise dar cuenta estaba trepando la parecita que llevaba a la parte baja de la reja y pasó para el lado de mi casa. Creo que ni Spiderman hubiese sido tan romántico.  Apareció con una sonrisa, un bon o bon, y un par de cd's. Mi papa no llegaba hasta las 7:30 por que tenía dentista. Mama hasta las 8 por que tenía que trabajar en no sé donde. Perfection. 
Fuimos al antiguo cuarto de mi hermana (es un cuarto aparte donde vos subís por una escalera y es un departamento básicamente) y nos tiramos en la cama a charlar y escuchar música. Ella puso el cd en la pc y se escuchaba medio tildado pero se escuchaba al fin. En el medio de la música y las ganas de no separarnos nunca más, se escuchó su pregunta:

- Lu ... ¿quien te gusta?
- Que tenemos 6 años para que nos guste alguien jajaja
- Me refiero a si sos ..
- Ah. No, no sé, no. Creo que no.
- Jajajaja ¿crees?
- No te rías idiota

Después de esa conversación el cd seguía sonando y yo me había quedado callada. Más callada de lo habitual, o por lo menos el silencio se notaba que era de pensamiento. Ese que surge involuntariamente cuando te quedas pensando en algo que te toco algún tipo de timbre en la cabeza. 

- Podés saberlo ¿sabías?
- A ver brillante ser de las malas ideas, contame como.

Me explico algo que iba a funcionar, y demasiado bien. Dos cosas en realidad. La primera, fué un planteo; ''Imaginate que llegas un día del trabajo cansada, y pasas por la puerta de tu departamento o de tu casa. Hay alguien la cocina, haciendo algo en la hornalla. Y se escucha un saludo lindo y tierno. De alguien que te estaba esperando. Después de eso, comés y van a ver la tele. Cuando terminan hacen el amor. Ahora todo esto, ¿te lo imaginaste con una mina, o con un chabón?''

Giovanela la puta madre que te parió.

Las ganas de querer sentirme confundida por lo que me dijo no dejaban de gritar. Quería sentirme confundida. Pero no estaba confundida en absoluto. Yo todo eso me lo había imaginado, con otra mujer. Desde que empezó la situación hipotética. En ese momento supe que las cosas de ahí en más iban a cambiar, e iban a cambiar muchísimo. Si ya es dificil ser homosexual en ese periodo imaginen con 12 años. Y estar segura.
Después del planteo, vino lo segundo; ''Ahora, vamos a hacer algo distinto. Tenés que pensar todas las cualidades que tiene que tener la persona con la querés estar. Cual sería la persona ideal para vos. Anda haciendo como una listita en la cabeza''

Ahí empecé a armar de a poco las ideas;

◘ Nos tiene que gustar la misma música.
◘ Me tiene que hacer reír 
◘ Quiero sentirme cómoda
◘ Tiene que comprarme bon o bones
◘ Tiene que ser buena persona conmigo por que no me banco los hijos de puta
◘ Tiene que estar segura de lo que siente

No seguí pensando en los tips. Por que iba a seguir describiéndola, indudablemente, a ella. Estaba muy nerviosa, y no quería hablar. Here's a fun fact; cuando estoy nerviosa, cierro la boca. Me convierto automáticamente en una autista profesional. No me pidas una palabra, o algo que no sea una risa. No me salen las palabras y eso siempre me causo problemas por que muchas veces pensaron que realmente tenía algo serio. Simplemente no me salen. A diferencia de la escritura que, dentro de todo, es fluída y entendible. En fin. Ahora veía la parte donde le decía que ella me encantaba y nos besábamos fuerte por el resto de nuestras vidas. No. Hice todo lo contrario a que cualquier persona normal hubiese hecho. Me empecé a poner nerviosa. Mis pupilas se dilataron (ella me contó eso) y mi corazón se empezó a descolocar de su lugar habitual. No quería decirle lo que sentía. Ella también era de ''las mías'', pero eso no significa que tenga que necesariamente enamorarse de mí. Podía tener a cualquiera con solo sonreír y charlar 5 minutos de la música que le gustaba. Qué más vas a pedir. Cuando queres a una persona buscas la forma de tenerla cerca como sea. Todos sabemos que ser ''amiga'' de la persona que te mueve el mundo es una granada que se auto quita el seguro con la primer mirada cómplice de tu enamorada. No se lo dije. Las cosas siguieron su rumbo y se hicieron rápidamente las 7. Me abrazó. Se despidió. Trepó y se fué. 
A los pocos minutos de acomodar todo para que nada quedase fuera de lugar, llegaron mis papas. Yo estaba en mi cuarto con la puerta cerrada. La persiana medio baja y la música alta. Pretendí estar leyendo un libro para que no me interrumpiesen los pensamientos que estaba tratando de acomodar en archivos adjuntos dentro de mi cerebro. Me senté sobre la cama, con la espalda en la pared. Sonaba una canción de My Chemical Romance en el cd que yo había compilado tan horrorosamente. (♪) You're not in this alone, let me break this awkard silence.. let me go (♪) Hello angel, tell me, where are you? Tell me where we go from here (♪)
Pero QUE GANAS tenes de romperme las pelotas eh, le dije en voz alta al ser que haya puesto esa canción a sonar. Después me di cuenta que la auto-destructiva era yo y me calme.  A los 30 minutos me llegó un mensaje.

- No sé si dije algo hoy que te incomodo Lu, perdoname si fué así. No quise ponerte mal ¿estás bien?

A esta altura yo estaba llorando en mar de sentimientos encontrados y lo único que quería era que la tierra me tragase ]

- Estoy bien Giova. En realidad me ayudaste mucho. Mañana mis papas no van a estar. Voy a esconder la llave así no me la sacan. Quiero verte.

- Dale. Espero el mensaje, amor.


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A la mañana siguiente me desperté sabiendo que tenía que decirle las cosas como eran. No podía seguir ocultando lo que sentía, y aunque me dí cuenta con una noche de anticipación, estaba segura de en donde y con quien me metía. Aunque no se lo dijese, me conocía de pies a cabeza. Se iba a enterar de todos modos.
Para hacer las cosas un poco distintas, y para variar, esta vez fuí yo por primera vez a su casa. No era una casa muy linda, pero tampoco era un antro de almas perdidas. Más bien una casa humilde. No había nadie y estaba todo sereno. Pusimos música, y por primera vez, estaba baja. Hoy teníamos mucho de qué hablar. Empezando por mí.

- Quiero decirte algo que me viene pasando hace mucho y ayer con lo que dijiste me aclaraste las ideas.
- ¿Te estás por morir? 
- Ves que te hablo en serio y le sacas seriedad a la situación tarada
- Me amas



Lo hacía.



Después de eso no seguí con la conversación y estuvimos boludeando bastante en realidad. Pero estábamos las dos acostadas en su cama y era todo lo que yo necesitaba para seguir confirmando que quería que ella fuese algo más que mi amiga con el derecho del ''mi amor''. No me animé a decir algo, pero ella se adelantó bastante.

- ¿Qué te anda pasando Lu?
- Nada ¿por qué?
- Mirá si te conoceré enana (en mi defensa yo no soy ninguna enana si no que ella era alta)
- No me pasa nada 
- No me mientas 
- Me pasan cosas con vos.



Cris Morena hubiese estado re orgullosa de mí. Seco, directo. Si hubiese castings para gente como yo en Casi Ángeles me hubieran dado el papel en un chasquido de dedos. Ella no contestó. Solamente me agarró la mano. Y soltó una carcajada. SOLTÓ UNA CARCAJADA. SE ESTABA RIENDO DE MIS SENTIMIENTOS. ESTABA DESCUBRIENDO MI SEXUALIDAD A LOS DOCE AÑOS Y SE ME RÍE EN LA CARA. Estallé. Pero por dentro. Por que por fuera yo también me reí.


- A mi también me pasan cosas con vos. 




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