lunes, 22 de junio de 2015
jueves, 19 de marzo de 2015
Trizas de vos
''Tranquilidades que tardaran en llegar, lunas llenas que solíamos mirar, dejaste entrever mis anteriores días, la fuerza de mi vida, hoy desaparecida. Y un halo de pasión, se transformó en la vieja herida que nos separó''
No sé si te acordás pero siempre me dabas medialunas de desayunar
las cosas eran menos tristes cuando compartía el té con vos
Me acuerdo que tus papas me odiaban y a vos no te importaba
a mi no me importaba, a Mercedes no le importaba
y a esa tortuga de mierda que tenías tampoco
... ¡Estallaste en mil pedazos!
siempre jodíamos que la que se iba a matar iba a ser yo
siempre yo
nunca vos
nunca ella
nunca nadie
caminar a lo largo de la estación del tren es tedioso
te imagino ahí
¿en qué estabas pensando?
¿pensaste en absoluto?
no hubo noticias
no contestabas el teléfono
la última llamada
3:47
4:45 me despierto
No me vuelvo a dormir
vivo hablando con tu contestador
pasaron casi tres años
tres
años
y no tiré el perfume que tanto amabas, que a mi tanto me asqueaba
no me molestaría sentirlo en tu remera desgastada una vez más
no me molestaría
no
no te olvidé sabés
no te olvidé
no
no
niego mucho desde que te fuiste
nadie quiere a las personas negativas
por ahí si nadie me habla y hago silencio
puedo volver a escuchar esos gritos sobrepuestos a tu canción favorita
esas patadas que le pegabas al placard
esas que también me golpeaban con furia
pero te dejaba porque sabía que después venía ese abrazo húmedo de cachetes
me vivía quejando
siempre llegabas una hora y media tarde a todos lados
y yo desaparecía
mirá que loco
cuando me atrasé yo
desapareciste vos
No sé si te acordás pero siempre me dabas medialunas de desayunar
las cosas eran menos tristes cuando compartía el té con vos
Me acuerdo que tus papas me odiaban y a vos no te importaba
a mi no me importaba, a Mercedes no le importaba
y a esa tortuga de mierda que tenías tampoco
... ¡Estallaste en mil pedazos!
siempre jodíamos que la que se iba a matar iba a ser yo
siempre yo
nunca vos
nunca ella
nunca nadie
caminar a lo largo de la estación del tren es tedioso
te imagino ahí
¿en qué estabas pensando?
¿pensaste en absoluto?
no hubo noticias
no contestabas el teléfono
la última llamada
3:47
4:45 me despierto
No me vuelvo a dormir
vivo hablando con tu contestador
pasaron casi tres años
tres
años
y no tiré el perfume que tanto amabas, que a mi tanto me asqueaba
no me molestaría sentirlo en tu remera desgastada una vez más
no me molestaría
no
no te olvidé sabés
no te olvidé
no
no
niego mucho desde que te fuiste
nadie quiere a las personas negativas
por ahí si nadie me habla y hago silencio
puedo volver a escuchar esos gritos sobrepuestos a tu canción favorita
esas patadas que le pegabas al placard
esas que también me golpeaban con furia
pero te dejaba porque sabía que después venía ese abrazo húmedo de cachetes
me vivía quejando
siempre llegabas una hora y media tarde a todos lados
y yo desaparecía
mirá que loco
cuando me atrasé yo
desapareciste vos
miércoles, 11 de marzo de 2015
Never knows (It's obvio) tercera parte
''Soy víctima de un dios, frágil, temperamental, que en vez de rezar por mí se fue a bailar, se fue a la disco de un lugar. Quiso mi disfraz, vivir como un mortal, como no logró matarme me regaló, una visión particular (...) Volutas de humo titilo a su encuentro, siento el fulgor y quiero entrar...''
Cuándo llegue a casa sentí la necesidad de acostarme en la cama y patear muy fuerte a la nada misma, por el simple hecho de la emoción que me había causado esa tarde. Parecía salida de una película romántica hollywoodense, los ojos me brillaban cual árbol de navidad.
Como en toda casa de familia llega el momento de comer, y a la noche, indudablemente, se dan a conocer los peores escenarios. Mama tenía una cara de culo impresionante y papa bueno, papa estaba borracho como usualmente suele estarlo. Ayudé a poner la mesa y nos sentamos. Yo prendí la tele, y automáticamente papa me sacó el control de la mano para poner el noticiero. Casi que le discuto pero no quería arruinar la comida. La realidad era que comer con papa y mama en ese momento era prácticamente un llamado al suicidio. Mama estaba callada, papa no entendía que pasaba alrededor suyo y miraba el plato, una y otra vez miraba el plato. Analizaba la comida, volvía a mirar la tele, y cuando sus ojos volvían al plato empezaba a separar las verduras de la carne. Como consecuencia, mama tomaba una postura violenta a esto, ya que estaba horas tratando de buscar algo nuevo en el menú culinario para que ese hombre con cerebro de pre-púber separase las verduras para más tarde tirarlas.
No sé si fué esa calma silenciosa que antecede al huracán que sería discusión que ellos iban a detonar, pero no quería estar presente. Estaba cansada de estar presente en la misma rutina todos los días. Por una vez tuve una linda tarde, no quería arruinarla por unas verduras. Terminé mi comida, llevé el plato a la cocina y me dirigí a mi cuarto.
Comenzó.
La argumentación evolucionó en una discusión, la discusión a pelea y la pelea a los gritos. Papa no entendía que era lo que decía, no formulaba las palabras, el alcohol lo tenía atontado. Empezó a gritarle a mama, mama respondía a todo pulmón. La banda sonora de esta escena eran los platos de plástico estrellados violentamente contra la vajilla, el sonido de tenedores y cuchillos siendo tirados bruscamente en el cajón y de un momento a otro, la pelea culminó.
Silencio.
Tratando de contener las lágrimas y la impotencia de no poder defender a ninguno, a papa de sus demonios y a mama del demonio en el cual papa se convertía cuando tomaba, salí despacito del cuarto. Me quedé parada en el pasillo. No había nadie. Ni un sonido. Siquiera el perro trataba de formular un ladrido. Nada.
Me subí a la cama. Miré por la ventana de mi cuarto y a lo lejos ví a papa, abriendo y cerrando la heladera, abriendo y cerrando el freezer del fondo. Llenando y vaciando ese vaso. Me bajé y corrí al pasillo. Toqué a la puerta de mama. Sin respuesta. Volví a tocar, un grito quebrado en llanto me dijo que me fuese. Abrí la puerta con delicadeza.
- Soy yo, mama.
Silencio.
- Pasá
Me acerque a la cama despacio, como intentando no despertar a alguien, me senté en el borde. Miré, estaba oscuro. Mama prendió la luz.
- ¿Estas bien?
- A vos que te parece
- Perdóname, no quería molestarte
- Vení
Me abrazó y trató de no romper nuevamente en llanto. Mi corazón estaba tan roto como el de ella. Mientras la abrazaba comenté:
- Y mirá, para mí que fueron las verduras
- ¿Las verduras?
- Y sí, estaban medio feas.
Mama se entró a reír.
Un problema menos.
Le comenté que quería ir a la casa de Agus (una amiga con la cual mama también tenía confianza con la familia) y que papa me iba a llevar. Que no se preocupe, cualquier cosa podía llamarme, pero no quería pasar la noche ahí.
Automáticamente agarré el teléfono y corrí hasta el garage. Llamar.
- ....
- ....
- ...hola
- hola
- Luli?
- Sí
- Que pasó?
- No tengo mucho tiempo y tampoco crédito. Mandame tu dirección por mensaje. En 20 nos vemos.
Corté y corrí nuevamente a mi cuarto. Preparé una mochila y le robé $100 de la carterita a papa. Me alcanzó hasta lo de Agus donde entre por la reja. Una vez que entré papa se fué. Me quedé del lado de adentro y llame un remis.
Nuevamente escapando.
Llegue a destino y JF me abrió con precipitación la puerta. Me metí adentro y esperé que cierre la puerta. Cuando la cerró me hundí en su pecho de un abrazo cuando a continuación, me largué a llorar.
Creo que 25 fueron las veces que me preguntó qué pasaba, por qué estaba así, quién me había hecho esto y qué necesitaba, pero a todas respondí con silencio. Cada vez que preguntaba mis ojos se humedecían, y ella entraba en ansiedad por no saber qué hacer. Me dejó acostada en la cama, se fué al living. Apareció con una botella de whisky, chica, no llegaba a cubrir los 400ml. Me descontrolé. Abrí los ojos cómo si hubiese presenciado un hecho paranormal, agarré la botella del cuello y la estampé contra la pared. De un momento a otro comencé a sangrar y ella miraba con desesperación. Me llevó a la cocina donde me empapó las heridas de alcohol etílico, solución fisiológica y a continuación tomo mi mano y la vendó con cuidado. Me hizo sentar en el sillón del living mientras ella limpiaba el desastre que le hice. No se lo merecía, pero al ver la botella mis cables se cruzaron y hice todo sin pensarlo. Automático. Yo la miraba mientras limpiaba, noté que era muy linda, incluso sin atuendo de pibe y sin ropa de mujer, ella así simple era muy bonita. Traté de ser más disimulada y le presté atención a la sala, también hermosa.
Terminó de poner los restos de alcohol, vidrios y papel envueltos en la basura y se sentó al lado mío. Me preguntó si me dolía y con señas le indiqué que no. Con la mirada fija en mis ojos me explico que el primer vendaje no tenía que sacarmelo porque ahí iba a coagular la sangre y así iba a curarse sin necesidad de sutura. Esbocé una sonrisa y ella me miró con intriga.
- Veo que prestaste atención en tus clases de biología
- Sí, una lástima que a las de psicología no les dí mucha pelota, debe ser por eso que tuve que ponerte el repasador en la mano y sacar todo el vidrio de mi cuarto
- Perdóname
- No te disculpes, yo sé como son estas cosas
- ¿Estas.... cosas?
- ¿Estos traumas te parece mejor expresado?
- Te pago la botella si queres tengo plata (me estaba parando para dirigirme a la mochila, cuando me agarró del brazo y me sentó de nuevo en el sillón)
- Te podes quedar acá a ver si te rompes otra cosa
- No sé como agradecerte
- Empezá por no agarrartela con las botellas de vidrio...
- Fué un impulso, que se yo
- Traumadita
- Nenito
- Mejor nenito con la mano sana que traumadita con la mano cosida (me entré a reír mucho)
- Te agradezco
- ¿Tu mama?
- ....
- ...
- Papá
Sentí un brazo rozando mi espalda, a continuación vinieron los escalofríos y por último el sueño. Miré el celular, no hay llamadas perdidas. Miré el reloj, las 2:34am.
La miré a ella,
y me quedé dormida.
Cuándo llegue a casa sentí la necesidad de acostarme en la cama y patear muy fuerte a la nada misma, por el simple hecho de la emoción que me había causado esa tarde. Parecía salida de una película romántica hollywoodense, los ojos me brillaban cual árbol de navidad.
Como en toda casa de familia llega el momento de comer, y a la noche, indudablemente, se dan a conocer los peores escenarios. Mama tenía una cara de culo impresionante y papa bueno, papa estaba borracho como usualmente suele estarlo. Ayudé a poner la mesa y nos sentamos. Yo prendí la tele, y automáticamente papa me sacó el control de la mano para poner el noticiero. Casi que le discuto pero no quería arruinar la comida. La realidad era que comer con papa y mama en ese momento era prácticamente un llamado al suicidio. Mama estaba callada, papa no entendía que pasaba alrededor suyo y miraba el plato, una y otra vez miraba el plato. Analizaba la comida, volvía a mirar la tele, y cuando sus ojos volvían al plato empezaba a separar las verduras de la carne. Como consecuencia, mama tomaba una postura violenta a esto, ya que estaba horas tratando de buscar algo nuevo en el menú culinario para que ese hombre con cerebro de pre-púber separase las verduras para más tarde tirarlas.
No sé si fué esa calma silenciosa que antecede al huracán que sería discusión que ellos iban a detonar, pero no quería estar presente. Estaba cansada de estar presente en la misma rutina todos los días. Por una vez tuve una linda tarde, no quería arruinarla por unas verduras. Terminé mi comida, llevé el plato a la cocina y me dirigí a mi cuarto.
Comenzó.
La argumentación evolucionó en una discusión, la discusión a pelea y la pelea a los gritos. Papa no entendía que era lo que decía, no formulaba las palabras, el alcohol lo tenía atontado. Empezó a gritarle a mama, mama respondía a todo pulmón. La banda sonora de esta escena eran los platos de plástico estrellados violentamente contra la vajilla, el sonido de tenedores y cuchillos siendo tirados bruscamente en el cajón y de un momento a otro, la pelea culminó.
Silencio.
Tratando de contener las lágrimas y la impotencia de no poder defender a ninguno, a papa de sus demonios y a mama del demonio en el cual papa se convertía cuando tomaba, salí despacito del cuarto. Me quedé parada en el pasillo. No había nadie. Ni un sonido. Siquiera el perro trataba de formular un ladrido. Nada.
Me subí a la cama. Miré por la ventana de mi cuarto y a lo lejos ví a papa, abriendo y cerrando la heladera, abriendo y cerrando el freezer del fondo. Llenando y vaciando ese vaso. Me bajé y corrí al pasillo. Toqué a la puerta de mama. Sin respuesta. Volví a tocar, un grito quebrado en llanto me dijo que me fuese. Abrí la puerta con delicadeza.
- Soy yo, mama.
Silencio.
- Pasá
Me acerque a la cama despacio, como intentando no despertar a alguien, me senté en el borde. Miré, estaba oscuro. Mama prendió la luz.
- ¿Estas bien?
- A vos que te parece
- Perdóname, no quería molestarte
- Vení
Me abrazó y trató de no romper nuevamente en llanto. Mi corazón estaba tan roto como el de ella. Mientras la abrazaba comenté:
- Y mirá, para mí que fueron las verduras
- ¿Las verduras?
- Y sí, estaban medio feas.
Mama se entró a reír.
Un problema menos.
Le comenté que quería ir a la casa de Agus (una amiga con la cual mama también tenía confianza con la familia) y que papa me iba a llevar. Que no se preocupe, cualquier cosa podía llamarme, pero no quería pasar la noche ahí.
Automáticamente agarré el teléfono y corrí hasta el garage. Llamar.
- ....
- ....
- ...hola
- hola
- Luli?
- Sí
- Que pasó?
- No tengo mucho tiempo y tampoco crédito. Mandame tu dirección por mensaje. En 20 nos vemos.
Corté y corrí nuevamente a mi cuarto. Preparé una mochila y le robé $100 de la carterita a papa. Me alcanzó hasta lo de Agus donde entre por la reja. Una vez que entré papa se fué. Me quedé del lado de adentro y llame un remis.
Nuevamente escapando.
Llegue a destino y JF me abrió con precipitación la puerta. Me metí adentro y esperé que cierre la puerta. Cuando la cerró me hundí en su pecho de un abrazo cuando a continuación, me largué a llorar.
Creo que 25 fueron las veces que me preguntó qué pasaba, por qué estaba así, quién me había hecho esto y qué necesitaba, pero a todas respondí con silencio. Cada vez que preguntaba mis ojos se humedecían, y ella entraba en ansiedad por no saber qué hacer. Me dejó acostada en la cama, se fué al living. Apareció con una botella de whisky, chica, no llegaba a cubrir los 400ml. Me descontrolé. Abrí los ojos cómo si hubiese presenciado un hecho paranormal, agarré la botella del cuello y la estampé contra la pared. De un momento a otro comencé a sangrar y ella miraba con desesperación. Me llevó a la cocina donde me empapó las heridas de alcohol etílico, solución fisiológica y a continuación tomo mi mano y la vendó con cuidado. Me hizo sentar en el sillón del living mientras ella limpiaba el desastre que le hice. No se lo merecía, pero al ver la botella mis cables se cruzaron y hice todo sin pensarlo. Automático. Yo la miraba mientras limpiaba, noté que era muy linda, incluso sin atuendo de pibe y sin ropa de mujer, ella así simple era muy bonita. Traté de ser más disimulada y le presté atención a la sala, también hermosa.
Terminó de poner los restos de alcohol, vidrios y papel envueltos en la basura y se sentó al lado mío. Me preguntó si me dolía y con señas le indiqué que no. Con la mirada fija en mis ojos me explico que el primer vendaje no tenía que sacarmelo porque ahí iba a coagular la sangre y así iba a curarse sin necesidad de sutura. Esbocé una sonrisa y ella me miró con intriga.
- Veo que prestaste atención en tus clases de biología
- Sí, una lástima que a las de psicología no les dí mucha pelota, debe ser por eso que tuve que ponerte el repasador en la mano y sacar todo el vidrio de mi cuarto
- Perdóname
- No te disculpes, yo sé como son estas cosas
- ¿Estas.... cosas?
- ¿Estos traumas te parece mejor expresado?
- Te pago la botella si queres tengo plata (me estaba parando para dirigirme a la mochila, cuando me agarró del brazo y me sentó de nuevo en el sillón)
- Te podes quedar acá a ver si te rompes otra cosa
- No sé como agradecerte
- Empezá por no agarrartela con las botellas de vidrio...
- Fué un impulso, que se yo
- Traumadita
- Nenito
- Mejor nenito con la mano sana que traumadita con la mano cosida (me entré a reír mucho)
- Te agradezco
- ¿Tu mama?
- ....
- ...
- Papá
Sentí un brazo rozando mi espalda, a continuación vinieron los escalofríos y por último el sueño. Miré el celular, no hay llamadas perdidas. Miré el reloj, las 2:34am.
La miré a ella,
y me quedé dormida.
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