Los que escribimos siempre buscamos la forma de distorsionar la realidad. No es fácil escribir y que alguien te lea, como no es fácil por ejemplo hacer música y que a todos les guste. Yo por mi parte, trato de no exagerar los hechos y hacerlos lo más humanamente sinceros posibles.
Desde siempre, cuando somos borregos, nos intentan esconder el tema de la muerte. No sé si es porque es un tema traumático en sí, pero cada vez que preguntábamos ''¿Mama? ¿Papa? ¿Abuela? ¿Qué es morirse?'' Nos encaminan a una explicación teatral de como Dios te lleva en su nube mágica de comprensión y amor hacía el paraíso donde nada falta y todos son almas felices.
Cuando falleció Agustina, intente recordar mi infancia, y imaginar que su pase a la otra vida fué de esa forma. Pacifica y de manera natural. Cuando fué, realmente, todo lo contrario.
Comenzamos por hablar en un chat de Facebook. Era la época donde por más que tuvieses solo dos intereses en común que incluían 1- Greenpeace Argentina 2- Los Simpsons agregabas a la persona por el hecho que te parecía interesante. Así pasó. La agregué yo recuerdo, y teníamos un amigo en común. Una noche que estaba aburrida, intentando buscar algo para leer, o algo para hacer ví que ella se conectó. Tomé el valor de hablarle, y encaré con un ''hola'' que terminó luego de severas horas con un ''no puedo creer que encontré a alguien que me entiende''. Una cosa llevó a otra, y nos encontrábamos constantemente. Salíamos. Fumábamos. Ella fué la que me enseñó a fumar y la que dejó recuerdos que nunca voy a poder olvidar. Tenía unos ojos verdes profundos, llenos de tristeza, más allá del hecho que ella lo poseía todo (vivía en una casa enorme, hermosa, en San Isidro, donde pasabamos tardes y tardes escuchando música).
Una tarde, estando juntas, se nos ocurrió la idea de salir a bailar. Éramos dos chicas intentando entrar en un mundo de grandes. Queríamos ir al antro que pareciese más punk y al cual nos prohibiesen la entrada 10 veces. Luego de muchos planes, y muchas frustraciones, lo conseguimos. Nos encontrábamos dentro del espacio-tiempo cómplice de la mala compañía y la muerte del sol. Bailamos juntas. Recuerdo que eras muy torpe para hacerlo y me pisabas constantemente.
Llegó ese momento de la noche donde nos cansamos de ese ambiente hostil cubierto de humo, nos queríamos ir, cuando en un momento un hombre, más bien un chico con barba, te ofreció algo en una bolsita transparente. De un segundo a otro desapareciste de mi lado. Cuando por fin te ví tus pupilas cubrían tus ojos y sabía que iba a tener que llamar a un taxi que nos llevase a casa. Te acosté y suspiré. Estabas feliz. Sonreías. En parte me puso feliz también. Verte sonreír era algo que solo conseguía luego de 10 chistes patéticos y alguna que otra cosquilla para complementar.
Al otro día te despertarte y corriste al baño-. Te escuché devolviendo la toxicidad de la noche anterior. Sabía que algo andaba mal. Pero después de haber visto esa sonrisa, no podía negarte otra salida. Así pasaron las semanas, los meses.
Al cabo de un tiempo te volviste distante. No querías ver a nadie. No querías hablar con nadie. Solo te encerrabas en tu cuarto con la música alta y las expectativas de vida en un entrepiso. Pero siempre llamabas.
- ..... (♪)
- ..... (♪)
- -- ¿Hola?
- Luli
- Agus
- Te amo
- Agus son las cinco y media de la mañana
- ...
- Yo también te amo.
Las conversaciones no duraban más que lo necesario y siempre intentaba alargarlas por que no sabía cuando ibas a querer quitarte la luz. No estaba preparada para perderte. Nunca lo estuve en realidad.
Hasta que una noche recibí la noticia.
Jamás voy a olvidarlo.
- (♪)
- ¿Hola?
- Lu, soy Mechi. Tenes que venirte para San Isidro cuando puedas. Y vestida de negro.
- Por favor Mechi
- Perdoname, pero sí.
- ¿En dónde es?
- Te paso la dirección por mensaje
No se necesitaron más palabras. No se necesitaron más que 45 segundos de charla para saber que tu vida había quedado debajo de un tren. No pastillas, no cortes, no sobredosis. No nada. Tenía que ser rápido, poético, teatral, para que las personas te recordasen de una manera violenta y atractiva. Justo como tu personalidad. Cuando llegué al lugar, me encontré con tus viejos. En el fondo se veía un cajón cerrado, muchas fotos alrededor del mismo, flores, esa música que vos odiabas...nunca me sentí tan mal en mi vida. Mechi estuvo atrás defendiéndome con un escudo inquebrantable, pero yo me destruí sola.
- ¿Qué haces vos acá?
- Vengo a la misa
- No tenes derecho de aparecer. Vos hiciste que cambiara. Ella se tiró abajo de un tren y fué por juntarse con vos, si te queda algo de humanidad, andate antes que te vean.
No deje que Mechi iniciase una discusión. En silencio miré alrededor de ese cajón cerrado, bajé la cabeza y me fuí. Sentí como una estaca imaginaria pasaba por mi pecho, destruyendo lo poco que quedaba en mí. Corrí. Mechi salió atrás mío. Llegó a alcanzarme y grité llorando en sus brazos arrodillada en la vereda. La escena fué como una novela de J K Rowling. Faltaba la lluvia. Y por supuesto el final feliz. No podía parar de llorar hasta que finalmente cerré los ojos y recuerdo despertar y estar apoyada contra la pared de una casa, con Mechi todavía sin soltarme. Esa misma noche me metí en el medio del espacio que mama y papa dejaban en la cama matrimonial cuando todavía dormían juntos. Mama me sintió y me abrazó. Me preguntó que pasaba. No podía responderle. Solo guarde mis sentimientos en un sobre que más tarde llegué a guardar en en el recoveco más oscuro de mi alma.
Lloré.
El mundo se venía abajo, pero era MI mundo. No podía dejar que nadie entrase en él. Me resigné y me quedé dormida. Deseando no volver a despertar en un mundo donde no estuvieses. Al final comprendí que la muerte es algo momentáneo. Y que hay personas que nunca mueren, porque las mantenemos vivas en el recuerdo.
martes, 4 de marzo de 2014
¿Me voy o me quedo?
Me da un poquito de miedo encontrar una imagen que describa todos nuestros meses de relación. Siempre querías una revelación, eras un stand-up en cuando a lo bipolar. Podía abrazarte que me sacabas. Podía alejarme que corrías tras de mí. Nunca llegue a entender lo que querías de todo mi ser, a este punto sigo sin entenderlo por que sigo con la increíble idea de escribirte. Podría escribir mil cartas y enviártelas. Hay tantas cosas que dejé en stand by para decirte. Ahora ya es muy tarde, porque armaste tu vida sin mí y yo trato todos los días de armarla sin vos. Es gracioso, como algo tan puro es el detonador de una violencia tan escéptica de sentimientos. Todavía mi cabeza sigue rememorando momentos, flashbacks, fotos que saqué con mis ojos cada vez que te veía. Hay cosas que simplemente no quieren irse. No quieren desaparecer. Por mucho que lo intente y te dibuje como la bruja sin corazón de mi cuento de hadas, no me sale olvidarte.
Vos crees que todo terminó bien. Pero si llego a verte el día de hoy sería capaz de explotar y gritarte cada cosa que almacene en mi pecho durante el tiempo que decidiste desaparecer de nuestro mundo. No sería nada agradable. Ya te eliminé de las redes sociales. Ya me borraron las fotos. Ya puse las cartas de amor en el rincón más frío del armario y me pasé el jabón más fuerte por todas las partes de mi cuerpo que tocaste. Ahora me falta eliminarte de mi órgano vital. Curioso es, en realidad, que no quiero olvidarte. No quiero olvidar toda la mierda que me hiciste pasar y no quiero olvidar de ninguna manera como alguien con quien me sentía tan unida pudo hacerme tantas maldades juntas solo por diversión. Tengo que acostumbrarme al hecho que tus promesas eran vacías. Que yo no signifique más que todo un fetiche de ''amor prohibido'' y un par de besos en lugares alternativamente remotos. Los dados una vez más me dejaron en el casillero del calabozos, y si me dieran la oportunidad de otro turno, no volvería a tomarlos. Estoy bien entre cadenas y animales sombríos. Entre complementos voy alternando y borrando de mi memoria que en algún momento llegué a alcanzar una parte de lo que es felicidad con vos. Algo quiso que te encuentre, no lo dudo. Muchos me andan diciendo; ''fuiste feliz, quedate con eso y superalo''. Es cierto eso. Pero no voy a superar que buscaste las perfectas excusas para armar conectores que llevaran a la separación. No voy a superar que no quisiste devolverme los mensajes durante tu viaje al país de Mickey Mouse. No voy a superar que de un día para otro yo era el amor de tu vida y pase a un segundo plano en cuanto subiste a ese avión. Ahora voy a emprender mi propio viaje, y ese, esta muy lejos de vos.
Gracias por enseñarme que hay personas que nunca cambian, incluso cuando aman. Ahora estoy en tu lista interminable de sujetos que te propusiste tener y tuviste. Felicidades, porque ya no puedo pronunciar tu nombre. Espero que encuentres lo que estas buscando.
No quiero verte nunca más.
jueves, 27 de febrero de 2014
For a pessimist, I'm pretty optimistic
I never wanted to say this
you never wanted to stay
I put my faith in you so much faith and then you
just threw it away, you threw it away
Me acuerdo la primera vez que me quedé a dormir en tu casa. Éramos 5 incluyéndote. Me acuerdo como si fuera ayer como me sentía y como iba a planear el tema de dormir cerca de tuyo. Termine de preparar la mochila. Había llevado la remera de Superman, por que esa noche me sentía invencible. Recuerdo cosas cortas. Como la película de terror pedorra que pusiste, y la cucaracha que valientemente saqué de tu cuarto para que no la asesinases brutalmente. Si no la asesinabas definitivamente la dejabas sorda con tus gritos destartalados. Son pocas cosas las que me hicieron sentir algo en absoluto. Fue al momento de dormir, de acostarnos, cuando solicitaste que yo tenía que acostarme en el mismo colchón que vos, como si yo fuese, alguien importante. Debido a que la cama era demasiado chica, me pegué a vos, y te rodea la cintura con mis brazos. El corazón no se me salió de lugar por que alguna fuerza sobrehumana lo impidió. Te diste vuelta, y pasamos de los 40cms, a los 20. Cara a cara. Me acariciabas el pelo. No me animé a darte un beso. Creo que en ese momento fue cuando empezó todo.
you never wanted to stay
I put my faith in you so much faith and then you
just threw it away, you threw it away
Me acuerdo la primera vez que me quedé a dormir en tu casa. Éramos 5 incluyéndote. Me acuerdo como si fuera ayer como me sentía y como iba a planear el tema de dormir cerca de tuyo. Termine de preparar la mochila. Había llevado la remera de Superman, por que esa noche me sentía invencible. Recuerdo cosas cortas. Como la película de terror pedorra que pusiste, y la cucaracha que valientemente saqué de tu cuarto para que no la asesinases brutalmente. Si no la asesinabas definitivamente la dejabas sorda con tus gritos destartalados. Son pocas cosas las que me hicieron sentir algo en absoluto. Fue al momento de dormir, de acostarnos, cuando solicitaste que yo tenía que acostarme en el mismo colchón que vos, como si yo fuese, alguien importante. Debido a que la cama era demasiado chica, me pegué a vos, y te rodea la cintura con mis brazos. El corazón no se me salió de lugar por que alguna fuerza sobrehumana lo impidió. Te diste vuelta, y pasamos de los 40cms, a los 20. Cara a cara. Me acariciabas el pelo. No me animé a darte un beso. Creo que en ese momento fue cuando empezó todo.
Nunca tuve
muchas respuestas en nuestra relación. Constantemente yo poseía un cartel en la
frente que decía ‘’¿Estamos bien?’’ porque jamás me animaba a preguntarte. Me
daba miedo la intensidad de la situación y tus respuestas. Sobre todo tus
respuestas porque no eras capaz de ser, estable. En ese sentido, fuimos
bastante extremistas, ambas. El te amo o
salía rápido, o nos deseábamos la muerte en el medio de alguna calle. Era
gracioso y patético a la vez. Toda
nuestra historia. No me da la psiquis para resumir todo lo que pasamos,
homogeneizar la historia y responder ante alguna pregunta del tipo ‘’- ¿Y que
pasó que cortaron? – ‘’ con un ‘’ y nada, no funcionó ‘’.
La
realidad es que sí funcionaba. Funcionaba para mí por que estaba enamorada. Porque no deje de quererte ni por un momento, y que todavía, todavía lo sigo
haciendo. No como alguien que quiero
besar, si no como alguien que yo hubiese querido en mi vida al momento de
necesitar un abrazo, ya que solo vos pudiste redefinir mi existencia. A veces
me pongo a pensar, lo distintas que serían las cosas, si yo hubiese escuchado
cuando dijiste ‘’necesitamos un tiempo’’. Recuerdo que bien en claro dejé que
no creía en esas cosas, y que se ibas a quedarte, era para quedarte, no para
cuando vos necesitabas de mí. Al final terminamos haciendo lo que vos querías,
como siempre. A pesar de todo lo que me hiciste pasar, llega el momento de
acostarme en la cama, y pensar que, que estas cosas no se superan, se acumulan.
Uno siempre intenta, ante los amigos o la familia, hacer creer que las cosas ya
pasaron, para no llegar a mayores y que te peguen con cinta scotch a la sección
de auto-ayuda en la biblioteca más cercana. Uno intenta, realmente intenta.
Pero a la vez que intenta, sale un recuerdo. Como golpeándote la ventana con
una risa burlona diciendo ‘’¿vos me querías olvidar? Mirá como hago que sientas
lo contrario’’. Cuando el único órgano de tu cuerpo que puede ayudarte a
superar, se obstina y se te ríe en la cara, es un poco difícil pasar de alto
los sentimientos. Uno no elige enamorarse, pero elige si es o no manipulado por
la otra persona. Esa es la parte que en las películas de Disney, no te
muestran. Se saltean la parte de el protagonista, volviéndose loco, pelando con
dragones y espadas rotas para una princesa que no vé que él solo intentó
hacerla feliz. Defenderla, cuidarla. Llega un momento en toda la relación, que
la línea imaginaria de la separación, esa que ‘’no podes cruzar, por que es mi
territorio’’ la dibuja alguien ajeno a vos.
Todo lo que alguna vez fue compartido se parte como una galletita de
agua cuando intentas untarla con algo que no es casamcrem. Y no queda nada por qué pelear. Vos sentís
todo, y tu contra parte, no siente nada.
En las películas deberían mostrar esa parte, un indicio por lo menos. Un
algo de lo que se debería hacer en esas circunstancias, como actuar, que decir,
como carajo hacer para dejar ir.
Independientemente
de lo que se pueda llegar a sentir, uno siempre camina por el sendero de la
felicidad del otro. Tarde o temprano, dejas de escribirle, de llamarle, de
mostrarle indicios que aún seguís respirando el mismo oxigeno en el mismo
planeta. Lo segundo es verdad, ahora, lo primero es mentira. Uno no quiere la
felicidad de la otra persona cuando se va. Quiere que a) la aplaste una turbina
de avión en una rotonda o b) que no sea feliz en absoluto y vuelva implorando perdón.
Si la primer opción no es probable, olvídate de la segunda. Nadie jamás vuelve
para pedir disculpas. Es gracioso, por
que la otra persona se va pensando que
-
Te
hizo bien al dejarte
-
Te
saco un peso de encima
-
Te
deja el camino libre para que encuentres alguien mejor
-
Te
dice que es mejor sentir dolor ahora y no después
-
El
dolor eventualmente se va
-
Hizo
lo correcto para ambos entes
-
‘’Quizás
este no era el momento para mantener una relación seria’’
Andate a
la mierda. Vos y tu psicología barata. Si no me querés, lo decís y punto.
Prefiero que me lastimes de una a que me tengas esperando en la esquina de tu
casa a ver si salís a saludarme o no. Es irónico que la única cosa que pensé
que había hecho bien me termino destruyendo de igual manera. Igual no me
destruiste en absoluto, me hiciste más fuerte. No me enamoré de vos por tus
palabras, o tus besos. Me enamoré por la forma que tus ojos brillaban cuando
nos encontrábamos a escondidas donde nadie nos viese. Me enamoré del clavel
rojo que tiraste en mi puerta. Me enamoré de tus lunares. Pero ya no tiene
sentido recordar. Por que no te importa. En el fondo nunca te importo nada. Estabas
entrando en un mundo que te gustaba, pero las cosas se pusieron difíciles, y es
complicado sostenerse en pie cuando el suelo se mueve ¿no? Tu papa me odiaba.
Tu mama no me quería saludar. Tu hermano no me dirigía la palabra. En ese momento no me importaba lo que
pensaran los demás. Me importaba lo que pensases vos. Cuando te convertirse en
la desconocida que venía a mi casa con ojos opacos ocupando el brillo, me di
cuenta que ya pasé del ‘’sos el amor de mi vida’’ al ‘’lo haces bien, me quedo
un poco más’’. Ahora vos estas bien, ya no tenes problemas. Cambiaste de aires,
ya tu familia no te amenaza, tu hermano no te grita ‘’lesbiana asquerosa’’ y no
tenes que dar explicaciones de por que el ‘’novio no aparece todavía’’. Esta
bueno que las cosas hayan mejorado para vos. Te diría que te lo merecés, pero
estaría mintiéndote.
Nuestra
relación siempre fue tóxica, sobre todo para mí, que carezco de la
independencia emocional que posees vos.
Ahora de a poco lo voy a aceptando con más
facilidad. Con más espontaneidad, y sobretodo, obligatoriamente. Lloré varios días.
No dormí por varias semanas. Llegué a la conclusión qué;
-
Uno
tiene que pensar antes de actuar.
-
Las
cosas pasan por una razón, y a veces esa razón es que sos una pelotuda que no
sabe cortar las cosas en el momento debido dejándote arrastrar por una
corriente constante de sentimientos.
-
Nunca
hay que poner a alguien en un pedestal, por que comenzará a mirarte de arriba,
y cuanto más arriba, más chico uno mismo se vuelve.
-
Caminar
de la mano es un acto muy íntimo como para tomarlo en broma.
-
Al
primer ‘’no estoy segura’’ que escuches, salí corriendo. NO LO PIENSES. CORRÉ.
ESCAPATE. HACEME CASO.
-
Sí
alguien realmente te quiere, se la juega. Aunque falten 2 minutos para que el
segundo tiempo se termine, y llueva truene o caigan godzillas del cielo, se la
juega.
-
Sí
el te amo no significa lo mismo para ambos, entonces no sigas adelante. 50/50 o nada.
-
NO
HAY QUE DEDICAR CANCIONES. TERMINANTEMENTE PROHIBIDO DEDICARLE UNA CANCION ESPECIAL.
MAYUSCULA. NEGRO. ROJO. WARNING.
-
Si
vas a tomarte la molestia y el tiempo de amar a alguien, primero aprendé a amarte
a vos mismo. No necesitas alguien que te diga que increíble sos. Que repase con
un resaltador imaginario lo linda que sos. No. Querete vos. Y así el resto se acerca.
-
NO
COMPARTIR EL MISMO GRUPO DE AMIGOS. REPITO. NO. MALO. PEOR QUE LAS CANCIONES. ESTO
REPASALO CON 20 RESALTADORES. MISMO-GRUPO-DE-AMIGOS-NO. PROHIBIDO.
-
Sé
feliz. Y no des todo. Por que si das todo a la persona equivocada, no tenes qué
dar cuando llegan las correctas
¿Y cómo se cuáles son las correctas?
Qué se yo ¿a mi me preguntás?
miércoles, 30 de octubre de 2013
Vos que tenes cerebro, usalo.
(...) "En 1973, La American Psychiatric Association (Asociación Norteamericana de Psiquiatría) corroboró la importancia de las nuevas investigaciones sobre el tema y quitó a la homosexualidad del manual oficial que contiene la lista de enfermedades y trastornos mentales. Dos años más tarde la American Psychological Association adoptó una resolución apoyando esa decisión. Durante más de 25 años ambas Asociaciones han exhortado a los profesionales de sus respectivas disciplinas a que intenten eliminar el estigma que vincula la orientación sexual con trastorno mental."
Le escribo a quien no me lee nunca. Lo tengo en claro, no me juzguen, es por placer. Esta noche voy a hablar de un tema que me esta preocupando mucho. Y no en sí la homofobia, si no, algo mucho peor, que la es la homofobia camuflada.
Utilizo el término camuflada por que me parece lo más apropiado para justificar la palabra. Ya que esta es la peor clase de discriminación. Empieza con un ''mientras vos seas feliz, yo lo soy'' y termina con ''no entiendo por que nos haces esto, no se en que nos equivocamos''. Cuantas veces hemos escondido o camuflado cosas por miedo o por no querer justificar respuestas
- ¿Cómo te sentís? - La verdad bien, mejor *me siento para el culo y me gustaría tomarme un cóctel de Ibupiracs*
- ¿Te gusta? - No, no me gusta y nunca me va a gustar *me encanta pero no me toca ni aunque le presente una orden judicial*
- Si sos feliz, yo soy feliz *no estoy de acuerdo con tu decisión y voy a hacer lo posible por que cambies de idea*
Estando en el año 2013 credulamente pensé que este tipo de problemas ya no existían. Que la felicidad de la gente esta antes que la estética social que nos propone el sistema. Me equivoqué. Aún existen este tipo de personas y sinceramente me parecen un desperdicio de oxigeno. Nada puede llevar a una familia a decirle a su hija/o que por una orientación sexual esta destrozando la familia y a ellos en sí mismo. Me cuesta creer que alguien que se haga llamar ''papa'' o ''mama'' pueda hacerle eso a un ser tan querido como un hijo. Vivimos en una sociedad donde la mujer debe estar preparada para el casamiento con el hombre, caminar hasta el altar del brazo del padre y dibujar una sonrisa en la cara combinada con el vestido blanco y la madre llorando junto con la abuela, la tía, la hermana y la prima. A su vez tenemos del otro lado al hombre, que esta estéticamente hecho para esperar a la novia en el altar con un traje negro y blanco. Con el pelo corto y la promesa de amor eterno que difícilmente va a poder cumplir. Las mujeres nacen mujeres y los hombres tienen que nacer hombres. No hay lugar a personas que se sientan hombres y tengan órganos femeninos ni tampoco hay lugar para personas que se sientan mujeres y tengan órganos masculinos. En el fondo muy adentro debo ser la única persona que piensa lo contrario, que ese autentico cliché de ''lo que importa es lo de adentro'' tiene y debe tener sentido en la sociedad y el contexto historico-cultural en el que nos toco vivir. Tenemos el derecho de votar, el derecho a ser escuchados, a ser respetados, miles de leyes nos abarcan y aún así siguen habiendo entes discriminados en los pasillos del colegio, en la escalera de una facultad, en la calle o en un boliche.
Hace poco me llegó la noticia de que dos chicas fueron masacradas y tratadas violentamente por dos hombres que se bajaron de un auto a lastimarlas por estar de la mano ¿Cuando fué que un acto tan íntimo, pacifico y hermoso como tomar de la mano a la persona que amas se convirtió en algo tan bochornoso y aparentemente digno de violencia? Este es solo un caso que escuche, cuando hay miles, y miles en todo el mundo, practicándose tanto en la vía pública, como en los colegios, las facultades y los hogares mismos. Independientemente de las opiniones que pueda tener cada uno, hay ciertas leyes morales que hay que seguir, por el hecho de haber nacido, simplemente, siendo un ser humano. Así como yo respeto la decisión de la persona que no tolera la diversidad de sexualidad, o la diversidad en general, quiero recibir el mismo respeto por su parte también. No quiero salir de la mano con alguien y que me tiren piedras. Muchos podrán reirse pero son realidades que no se dicen a diario. Creo que si tenemos la capacidad de entender animales, computadoras y comportamientos de razas y generaciones anteriores, tenemos esa misma capacidad para entender al que es diferente. Somos inteligentes. Y como dice la publicidad del casco;
''Vos que tenes cerebro, usalo'''
Le escribo a quien no me lee nunca. Lo tengo en claro, no me juzguen, es por placer. Esta noche voy a hablar de un tema que me esta preocupando mucho. Y no en sí la homofobia, si no, algo mucho peor, que la es la homofobia camuflada.
Utilizo el término camuflada por que me parece lo más apropiado para justificar la palabra. Ya que esta es la peor clase de discriminación. Empieza con un ''mientras vos seas feliz, yo lo soy'' y termina con ''no entiendo por que nos haces esto, no se en que nos equivocamos''. Cuantas veces hemos escondido o camuflado cosas por miedo o por no querer justificar respuestas
- ¿Cómo te sentís? - La verdad bien, mejor *me siento para el culo y me gustaría tomarme un cóctel de Ibupiracs*
- ¿Te gusta? - No, no me gusta y nunca me va a gustar *me encanta pero no me toca ni aunque le presente una orden judicial*
- Si sos feliz, yo soy feliz *no estoy de acuerdo con tu decisión y voy a hacer lo posible por que cambies de idea*
Estando en el año 2013 credulamente pensé que este tipo de problemas ya no existían. Que la felicidad de la gente esta antes que la estética social que nos propone el sistema. Me equivoqué. Aún existen este tipo de personas y sinceramente me parecen un desperdicio de oxigeno. Nada puede llevar a una familia a decirle a su hija/o que por una orientación sexual esta destrozando la familia y a ellos en sí mismo. Me cuesta creer que alguien que se haga llamar ''papa'' o ''mama'' pueda hacerle eso a un ser tan querido como un hijo. Vivimos en una sociedad donde la mujer debe estar preparada para el casamiento con el hombre, caminar hasta el altar del brazo del padre y dibujar una sonrisa en la cara combinada con el vestido blanco y la madre llorando junto con la abuela, la tía, la hermana y la prima. A su vez tenemos del otro lado al hombre, que esta estéticamente hecho para esperar a la novia en el altar con un traje negro y blanco. Con el pelo corto y la promesa de amor eterno que difícilmente va a poder cumplir. Las mujeres nacen mujeres y los hombres tienen que nacer hombres. No hay lugar a personas que se sientan hombres y tengan órganos femeninos ni tampoco hay lugar para personas que se sientan mujeres y tengan órganos masculinos. En el fondo muy adentro debo ser la única persona que piensa lo contrario, que ese autentico cliché de ''lo que importa es lo de adentro'' tiene y debe tener sentido en la sociedad y el contexto historico-cultural en el que nos toco vivir. Tenemos el derecho de votar, el derecho a ser escuchados, a ser respetados, miles de leyes nos abarcan y aún así siguen habiendo entes discriminados en los pasillos del colegio, en la escalera de una facultad, en la calle o en un boliche.
Hace poco me llegó la noticia de que dos chicas fueron masacradas y tratadas violentamente por dos hombres que se bajaron de un auto a lastimarlas por estar de la mano ¿Cuando fué que un acto tan íntimo, pacifico y hermoso como tomar de la mano a la persona que amas se convirtió en algo tan bochornoso y aparentemente digno de violencia? Este es solo un caso que escuche, cuando hay miles, y miles en todo el mundo, practicándose tanto en la vía pública, como en los colegios, las facultades y los hogares mismos. Independientemente de las opiniones que pueda tener cada uno, hay ciertas leyes morales que hay que seguir, por el hecho de haber nacido, simplemente, siendo un ser humano. Así como yo respeto la decisión de la persona que no tolera la diversidad de sexualidad, o la diversidad en general, quiero recibir el mismo respeto por su parte también. No quiero salir de la mano con alguien y que me tiren piedras. Muchos podrán reirse pero son realidades que no se dicen a diario. Creo que si tenemos la capacidad de entender animales, computadoras y comportamientos de razas y generaciones anteriores, tenemos esa misma capacidad para entender al que es diferente. Somos inteligentes. Y como dice la publicidad del casco;
''Vos que tenes cerebro, usalo'''
miércoles, 2 de octubre de 2013
Harina en la nariz
No muchos advierten los límites que uno tiene que tratar de no pasar. Así como de
chiquitos nuestros abuelos, tíos, padres o hermanos nos retaban si nos queríamos
tirar a la parte onda de la pileta, tendrían que ponernos una alarma, un
manual, o por lo menos un timbre para decirnos ‘mira, te estás yendo a la mierda’. Algo
así me pasó a mi cuando empecé a consumir. No entendía el límite. Y sigo sin
entenderlo.
La primera
vez que lo hice fue un intento fallido de querer parecerme al resto. Entre las
botellas de vodka y la mala compañía uno no siempre puede ser en sí mismo la
persona que es. En un entorno de ese estilo menos. Mis amigos tenían camisas
leñadoras, remeras llamativas, lentes, sombreros, y bolsitas con polvo
reemplazando caramelos en los bolsillos de las camperas de cuero transpiradas. La música
alta no te permite pensar bien, y las malas lenguas, tampoco. Decidí que probar
no iba a ser ningún problema para mí. Uno siempre espera ser ‘el diferente’. Espera
que por tener una educación cara, un par de libros encima, y varios videos de Youtube,
va a poder salir de ese pozo, si en su momento llegase a entrar. Claramente
nadie espera terminar como esos drogadictos que cambian comida por pepa, sexo
por pepa, o su vida, por más pepa. Siempre se puede soñar. Pero la realidad es
que terminas siendo igual de mediocre, ignorante e imbécil que los demás. Solo
que con un poco más de clase, y un poco más de ropa.
Ciertamente,
el ser humano es inteligente de por sí y sabe que tipo de situaciones le
sobrepasan. No fue, mi
caso.
Sobre pasar
los límites siempre fue, es y será una idea cautivante para la naturaleza del
ser humano. Uno vive queriendo pasar límites establecidos. Pasar los semáforos en
rojo, querer a tu mejor amigo/a, contestarle a tus viejos, vestirte de negro,
escribir los bancos.
Mi objetivo
no era en sí sobrepasar límites. Si no rozarlos, ser igual al resto (o al resto
de los cuales yo quería ser parte)
-
Dale
probá
-
Estas
en pedo Belén, no jodas.
-
Estoy
re en pedo Luchita, ahora anda al baño con esto. Despacio. Es fuerte.
-
¿Para
que sirve?
-
Te
hace sentir mejor
Recibí un
espejito, una pajita de color azul y una bolsa que contenía lo que parecía la
muerte en polvo color blanco. Entré al baño, me encerré. Baje la tapa del
inodoro usado y asqueroso. Miré las paredes. Miré la puerta. Miré todo. Y por último
miré el espejo. Me ví reflejada. Hasta ese momento pensé que se usaba el
espejo por su suavidad y su base firme para aspirar. Pero después me di cuenta
que en realidad es para mirarte mientras te arruinas la vida. El deseo de ver
como te destruis es esencial en la vida del adicto. La auto-destrucción
es algo tan lindo que merece ser puesto en escena como si fuese una obra de Shakespeare. Te das cuenta del verdadero concepto de enfermedad. Nadie puede culpar a un
enfermo. En esa fase culpas a tus amigos, a tu familia, tu vida de mierda, o tu
trabajo. Pero nunca a uno mismo. El enfermo no tiene la culpa de su enfermedad
ni de sus acciones. Por que esta así, en otra.
Sin elegirlo. A veces las
cosas que más significado tienen las hacemos sin querer.
Volví completamente fuera de sí con
el grupo.
-
¿Y?
-
No sé
-
¿Qué no sabes?
-
Cómo me siento
-
Pelotuda pareces
Arjona, deja de sentirte culpable que el sol esta por salir y de acá nos
tenemos que ir.
-
Hiciste una rima
jajaja
-
Por lo menos el
sentido del humor lo tenes intacto nena
Llegué a casa cansada. Las piernas me
dolían, los ojos me ardían y la nariz me molestaba tanto como mi consciencia. Al
otro día volví a hacer lo mismo. Y al otro. A ese le siguió el fin se semana
siguiente y para cuando me di cuenta, ya
el espejo reflejaba otra persona. La harina en la nariz se hizo una
costumbre. Hasta que conocí una forma más rápida y eficiente. Otro tipo de harina. Implicaba una
vela, una cuchara, un poco de tiempo, y elementos para jugar al doctor. Solo
que esta vez la enfermedad te la podías auto-diagnosticar. La parte sensible de
mis brazos no estaba exactamente agradecida de mi torpeza con la aguja. La
verdad nunca me gustaron. Me hacían acordar a horas en la salas de espera, al
alfajor pedorro que te daban después de 12 horas de ayuno, y las constantes
caras infelices de las enfermeras. Dolía.
Pero me gustaba. Sentí un lapso de fervor éxtasis y a los pocos segundos una profunda depresión acompañada de un intenso sentimiento de culpa. No se pueden
explicar ese tipo de sensaciones.
Las primeras veces no fueron tan malas. Acompañada y nunca sola fuí entrando a un mundo paralelo. Ese que tus papas intentaron esconderte por tanto tiempo. Poco a poco me convertí en la persona que se odiaría a sí misma de una forma exorbitante y penosa. Es hasta el día de hoy que el dolor en los brazos vuelve con cada inyección de rutina.
Las primeras veces no fueron tan malas. Acompañada y nunca sola fuí entrando a un mundo paralelo. Ese que tus papas intentaron esconderte por tanto tiempo. Poco a poco me convertí en la persona que se odiaría a sí misma de una forma exorbitante y penosa. Es hasta el día de hoy que el dolor en los brazos vuelve con cada inyección de rutina.
Tarde o temprano tenía que entender
que mi vida no era un capitulo de Skins y que la merca no es exactamente el
mejor recurso para auto realizarse. Lo
entendí bastante bien el día que mi cuerpo decidió hacerme ver lo mucho que le
gustaba que usase mi nariz para respirar polvo mágico, haciéndome devolver sangre
al baño químico más cercano que encontré cerca de la fiesta electrónica en la
cual, había consumido, permítanme decirles, como una hija de puta.
Después de todo vomitar colores no
hizo que tuviese más o menos amigos.
Supongo que eso fué madurar. Y entre nos,
prefiero la harina de las tortas.
Si, te entiendo.
Cotidianamente usamos vulgarmente ciertas expresiones de las cuales no conocemos el significado pero las decimos por una cuestión de alivio al prójimo. Es mucho más fácil responder ''todo bien, y ¿vos? al ''¿Cómo andas?'' que describir tus sentimientos y terminar con un ''estoy por tirarme abajo de un tren, pero acá ando'' tampoco respondemos sinceramente ante estupideces como por ejemplo ''¿Qué hacías? - ¿Yo? yo nada, ¿y vos ?'' cuando estas haciéndote un café, estudiando para el parcial que te olvidaste, cocinando y pensando que carajo vas a hacer cuando te presentes y necesites vaselina para llegar al 4 del examen el cual olvidaste estudiar. Si mentimos en cosas tan simples como eso, no me llama la atención que venga ESE pelotudo que ante una situación de estrés, tristeza o dolor te diga ''te entiendo''.
No. No me entendes. No entendes una mierda.
Realmente no se que piensan las personas que utilizan esa frase ante un momento de debilidad tuya. Estas llorando por que se murió tu mejor amigo de la infancia y llegan con ese silencio incomodo que podría levantar cadáveres. Te dan, atención, DOS palmadas en la espalda acompañadas de un ''te entiendo, vos tranquila, va a estar todo bien'' y No. No va a estar todo bien.
Entender algo es demasiado difícil como para andar usando esa expresión con tanta liviandad.
De todas formas utilice esa situación como pude utilizar cualquiera. No vine a hacer catarsis con respecto a la muerte de un ser querido. Para eso tengo la comida. O a mi novia. No sé, todavía no tengo decidida esa parte del problema. Nunca pude preparar bien un misero café o un patético postre Exquisita, por lo tanto no pretendo que alguien me entienda. Y menos si esa persona lo dice solo para satisfacer mis necesidades emocionales básicas. Tampoco quiero que nadie lo haga. Ojalá nadie nunca me entienda. Sí, tengo un ego muy grande para ser una persona tan chiquita. Pero es la realidad. No quiero que nadie me entienda por que de esa forma ya no me sentiría la única inadaptada y eso es lo que siempre me mantuvo lúcida tantos años.
El día que alguien venga, me da un abrazo, y me diga '' de verdad yo te entiendo'', explota la mátrix.
No. No me entendes. No entendes una mierda.
Realmente no se que piensan las personas que utilizan esa frase ante un momento de debilidad tuya. Estas llorando por que se murió tu mejor amigo de la infancia y llegan con ese silencio incomodo que podría levantar cadáveres. Te dan, atención, DOS palmadas en la espalda acompañadas de un ''te entiendo, vos tranquila, va a estar todo bien'' y No. No va a estar todo bien.
Entender algo es demasiado difícil como para andar usando esa expresión con tanta liviandad.
De todas formas utilice esa situación como pude utilizar cualquiera. No vine a hacer catarsis con respecto a la muerte de un ser querido. Para eso tengo la comida. O a mi novia. No sé, todavía no tengo decidida esa parte del problema. Nunca pude preparar bien un misero café o un patético postre Exquisita, por lo tanto no pretendo que alguien me entienda. Y menos si esa persona lo dice solo para satisfacer mis necesidades emocionales básicas. Tampoco quiero que nadie lo haga. Ojalá nadie nunca me entienda. Sí, tengo un ego muy grande para ser una persona tan chiquita. Pero es la realidad. No quiero que nadie me entienda por que de esa forma ya no me sentiría la única inadaptada y eso es lo que siempre me mantuvo lúcida tantos años.
El día que alguien venga, me da un abrazo, y me diga '' de verdad yo te entiendo'', explota la mátrix.
miércoles, 14 de agosto de 2013
Destino
Las puertas del tren se cerraron. Ella partió hacia la próxima estación.
Él llegó apenas tarde. Lo suficiente para que la más hermosa historia
de amor de todos los tiempos quede huérfana otra vez.
Jamás se conocieron.
Él llegó apenas tarde. Lo suficiente para que la más hermosa historia
de amor de todos los tiempos quede huérfana otra vez.
Jamás se conocieron.
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