martes, 10 de junio de 2014
Mi problema con el mundo
- ¿Otra vez con los problemas de sueño?
- Sí
- ¿Qué los causa?
- No sé
- ¿Cómo te hace sentir?
- .....
La psicología debe ser la forma más patética de analizar gente que existe sobre la faz de la tierra. Me molesta solo pensar el hecho de meterme adentro de un cuadrado de 2x2 donde la pared esta decorada con diferentes diplomas y alguna que otra decoración al azar. Es hasta patético pensar que le estamos pagando a una persona para que nos escuche, porque la realidad es esa, pagamos para que alguien nos escuche. Tengo problemas con la terapia. Tengo problemas con los cuartos chiquitos y tengo problemas con el mundo.
Mi problema con el mundo comenzó cuando yo era muy chica. Veía a mi alrededor como las personas no se apasionaban con absolutamente nada. Vivían por inercia. Mi papa se levantaba puntual todos los días a las 5 de la mañana, se escuchaba como prendía la hornalla para calentar el mate, se escuchaba el cierre del buzo que se ponía para caminar hasta el fondo del jardín donde en una pequeña casa a modo de quincho se cambiaba para volver nuevamente a la casa, tomar mate e irse. Mama hacía lo mismo. Se levantaba poco después que papa, me despertaba, me rogaba a los gritos que me cambiase y preparaba el desayuno. Yo escuchaba como sus pantuflas hacían diferentes sonidos contra el piso, de esa forma podía averiguar si estaba enojada o no, y si yo debía abrir la boca mientras tomaba el café con leche o solo limitarme a ver las noticias que, pareciera, automáticamente se aparecían cuando mama se sentaba en la mesa. Luego de este rutinario acto, yo partía hacia el asilo de almas tristes, o como se lo llamó siempre, escuela.
Unas cuantas veces noté que mi mentalidad era distinta a la de mis compañeros, mi pasión por las cosas que hacía no tenía límites, no podían pararme. Yo comenzaba a dibujar, aunque fuese un mínimo boceto, y mejor que no me hablases porque sería lo mismo que intentar tener una conversación con un papel de caramelo. Mientras mi lápiz bailaba sobre las hojas de papel, sonaba el timbre, donde entraba el profesor, o profesora. La cara de horror frente a nosotros se detectaba a metros de distancia. Se sentaba en su silla, apoyaba su café (si es que lo llevaba) y automáticamente luego del ''buen día'' y la oración (sí, yo asistía a un colegio católico) nos daba una guía para realizar con un manual. Ninguna explicación, solo la esencia de la rutina podulando por el aula. Me hervía la sangre. Me hervía la sangre el hecho de estar siendo instruída por personas a las cuales el sistema les había recortado la cabeza como una figurita de cartón. La angustia que me generaba era terrible, pero no podía decir nada, yo nunca podía decir nada. Boca abierta era el detonante de problema, yo ya era un enclenque que vivía en la oficina de la directora, cuando no estaba en gabinete siendo analizada por una manada de ''especialistas'' que querían analizarme como si yo fuese un juego de mesa.
Notar como la sociedad destruye los pensamientos propios moldeándolos como quien prepara artesanías es infinitamente patético. La mentalidad humana esta hecha para huir de la rutina, para saltarse el casillero de la monotonía, pero mientras todo esto sucede dentro de tu mente, por fuera cada escuela, cada persona, cada momento, te obliga a callar. A meterte eventualmente en la misma bolsa que todos los demás, tiñendo de gris la paleta de colores que genera tu corazón. Ya nadie sigue a su corazón. Todos necesitan crecer antes, ser adultos, porque en vano piensan que ser adulto es sinónimo de independencia, cuando es todo lo contrario, ser adulto es la dependencia en todo su esplendor. Depender de horarios, del tiempo, del trabajo, de la rutina. El niño que todos llevábamos dentro debe ser sí o sí encerrado en la parte más onda del ser para que no logre salir, ya que si sale, causaría problemas en un perfecto sistema autómata creado por terceros. Ese es mi problema con el mundo. Todo esta comercializado, todo a mil por hora, donde si no podes seguir la corriente, te quedas atrás, a la deriva, fuera de todo y todos ¿Cuando fué la última vez que te detuviste a ver el cielo un Domingo a la noche? apuesto que en ese momento estas viendo Los Simpsons, adelantando cosas, o simplemente pensando como odiás tener que empezar el Lunes ¿cuando fué la última vez que amaste? y no solo me refiero a amar, sino a ahogarte completamente en el ser de otra persona y sentir como esa forma humana toma lentamente la forma de hogar ¿la última vez que reíste a carcajadas? ¿La última vez que sentiste el sonido del bajo atravesando tu pecho en un recital? ¿Y el piso temblando balo los saltos de cientos de personas disfrutando como una la misma pasión? ¿Cuando fué la última vez que hiciste una buena acción?
Dejar que la pasión sea pisoteada por terceros es algo imperdonable. Llegar al punto donde te venciste frente a quien buscaba vencerte es dejar de vivir. Ir soltando pedacitos de tu alma hasta que un día te miras el espejo y notas que la persona en el reflejo no se asemeja en absolutamente nada a la persona que alguna vez fuiste, o la que alguna vez quisiste ser. Esto es un llamado a todas las personas que aún son fieles a sus pasiones, no se permitan caer. La vida esta bien si no te rindes, diría Nekro.
- ¿Otra vez con los problemas de sueño?
- Sí
- ¿Qué los causa?
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