Si. Ya sé. Me vas a volver a putear, pero no quería que dejáramos todo lo que pasó así. Ya sé también que soy una pesada y no me acostumbro a estar sin vos. Sé que no me lees. Sé que nadie lo hace. Sé que tengo dos seguidores de mierda y uno de ellos incluye al servidor de Blogger. Mi vida es patética, pero confío que en algún momento vas a ver esta entrada, leerla, y cuando llegues a esa instancia, vas a saber que te escribo a vos, si, a vos, hija de puta.
¿Cómo pasó por tu cabeza que podría olvidarme de tantos momentos compartidos? Supongo que no sirvo para homogeneizar todas las palabras horribles que dijiste y resumirlas en un ''chau, matate''. La realidad es que nunca me salió olvidarme tan rápido de las cosas. Quiero sentarme a chupar limones y con suerte la acidez en la lengua me va a hacer olvidarte por un ratito. Métodos caseros para olvidarse de alguien, según yo. Igual todo bien eh, no te guardo rencor. Y con ´´no te guardo rencor´´ me refiero a que ojalá te vayas a dormir y dejes la hornalla con al gas abierto. O mejor no lo hagas, preferiría ahorrarme ir a tu funeral para encontrarme con tu familia y me que reconozcan como tu ''alumna de música que se quedaba a dormir y después no apareció más'' creo que dejé un par de remeras abajo de tu cama y si estás muerta no puedo reclamarlas. Sería poco ético. A diferencia tuya si tengo sentimientos, o por lo menos algo de sensibilidad. Podrías aprender un poco. Aunque se que conmigo aprendiste bastante. Solo que en ese momento no pudiste asimilarlo e intentaste alejarme. Lo lograste, es evidente que siempre pudiste llegar a tus metas en la vida, debe ser por eso que tus caprichos son tan grandes. Tanto que a veces superan tu inteligencia. Eso es decir mucho. Sos muy inteligente. Por eso es que esto siempre costo tanto. Dos personas inteligentes nunca pueden ser capaces de congeniar. Aunque se quiera. Las relaciones se basan en el conocimiento de uno y la ignorancia del otro, de esa forma ambos aprenden juntos. Cuando ya ninguno de los individuos puede aportarle algo a la cabeza contraria, es cuando termina todo. Si nunca nos aportamos nada ¿que quisimos hacer? No me vengas con esa imbecilidad que me enseñaste música. No me hagas reír. No me enseñaste nada, yo me callaba y te miraba de la misma manera que una alumna mira al profesor del que esta enamorada. Me aportaste conocimientos que ya tenía. Te dí el gusto de hacerte creer que podías enseñarme algo. Acordate que soy una vende humo. La que realmente te enseñó algo distinto fuí yo, en el fondo lo sabés. Dejá de esconderte en partituras, arriesgate a un nuevo público.
En fin, solo quería recordarte ciertas cosas que olvidaste en el camino a tu hipocresía. No sé a que le tenías miedo. Pero ante todo, feliz cumpleaños, pobre del imbécil que este aguantándote ahora.
Con amor,
Tu Si bemol.
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